I was recently contacted by a gentleman who offered to translate the step by step process for self-deliverance into Spanish. He did this free of charge and I am very grateful to him and his team.
Pasos para la Auto Liberación
Si quieres esta información en formato de cuaderno de trabajo, puede ser adquirida en:
https://www.amazon.com/dp/B0BW32LVX9
Self-Deliverance Workbook: Practical Steps to Casting Out Demons and Walking in Freedom
Paperback – February 26, 2023
by Nichole Henson (Author)
Paso Uno: Orientación Pre Sesión (cerrando todas las puertas a los demonios)
Instrucciones previas a tu sesión
No tengo suficientes palabras para enfatizar la importancia de arrepentirse y pasar tiempo con el Señor. Es muy importante pasar mucho tiempo orando a través de la lista en este manual. El tiempo que pases con Él revisando esta lista será fundamental para tu libertad. Los elementos en esta lista son maneras en que se crean derechos legales que permiten al enemigo tener acceso a nuestras vidas. Creo completamente al 100% que estas son posibles vías de entrada, y no deberías avanzar con la liberación si no estás en la misma sintonía, porque si avanzas y no todas las puertas están cerradas, puede empeorar tu situación. Mateo 12:43–45; Juan 5:14.
Mientras oras a través de este manual, puede que empieces a sentir que el enemigo se manifiesta porque los demonios no quieren que seas libre. Quiero animarte a que sigas adelante y te niegues a dejar que el enemigo te haga detenerte. Esta es tu vida y tu libertad. Puedes atar verbalmente a los demonios en el nombre de Jesús y decirles que dejen de hablarte y que dejen de causar cualquier manifestación. El ayuno de comida también es muy poderoso porque te acercará más al Señor y también debilitará el dominio del enemigo. Ayunar de cualquier cosa a la que seas adicto o con la que luches también será muy útil y poderoso.
La sesión de liberación se enfocará completamente en detener el tormento. Espera una lucha espiritual en la que estarás completamente involucrado. Una gran parte de ser libre es tu desesperación por ser libre y aprender a resistir a los demonios que te atormentan. Debes tener la determinación de que ellos se irán, y harás lo que sea necesario para sacarlos. Es una batalla en la que debes estar dispuesto a involucrarte completamente. Dios es el Libertador; pero tú eres quien debe querer que se vayan, no retener nada, y asociarte con el Señor para recuperar tu vida.
El propósito de este manual es ayudar a determinar posibles vías de entrada (derechos legales/puertas abiertas) para los demonios y comenzar a hacer que sean removidas. Hay dos maneras en que se establecen los derechos legales: el pecado personal y el pecado generacional (o una combinación de ambos).
El permiso generacional/ancestral o de linaje de sangre, como se advierte en Éxodo 20:5, es una posibilidad en la vida de cualquiera. Hay ancestros en tu historia que podrían haber pasado un espíritu demoníaco a ti. Probablemente solo conozcas a tus padres y a cada uno de sus dos padres. También hay maldiciones generacionales que podrían haber sido transmitidas a través de tu linaje de sangre. Mientras revisas la lista, arrepiéntete de aquellas en las que sabes que estuviste involucrado y de aquellas en las que sabes que alguien en tu linaje de sangre estuvo involucrado. Debemos pedirle a Dios que limpie nuestro linaje de sangre y quite la maldición de nuestras vidas. He expulsado muchos demonios que entraron a causa de pecados del linaje de sangre. Muchas veces, el pecado involucra abuso, brujería, idolatría, derramamiento de sangre inocente (asesinato, aborto) y violencia. No estamos orando por el perdón del pecado de la persona que cometió el pecado, sino pidiendo al Señor que limpie nuestro linaje de sangre de ese pecado. Nos estamos arrepintiendo en nombre de nuestro linaje de sangre y pidiendo que las maldiciones que resultaron del pecado ya no se les permita operar en nuestras vidas. Cuando Jesús murió en la cruz, rompió el poder del pecado y de la muerte, y tomó todas las maldiciones sobre Sí mismo. Sin embargo, debemos pedirle que aplique esa libertad a nuestras vidas. De la misma manera en que debemos pedir la salvación; no se da sin pedirla. Debemos pedirle que rompa las maldiciones generacionales sobre nuestros linajes de sangre. Cuando ores por tu linaje de sangre, por favor pide al Espíritu Santo que te muestre todas las áreas de esclavitud que necesitan arrepentimiento. A continuación hay un ejemplo de cómo yo oro (a través de la lista de elementos en la siguiente sección). La lista solo se incluye como guía y punto de partida, pero asegúrate de orar según te guíe el Espíritu Santo.
Oración de Arrepentimiento Personal
«Señor Dios, vengo ante Ti ahora y pido que pueda entrar en Tu sala del trono y acercarme a Tu trono de gracia. Renuncio a toda mi rebelión y a todo mi pecado, y me someto a Ti como mi Señor. Confieso todos mis pecados delante de Ti y pido Tu perdón, especialmente por cualquier pecado que me haya expuesto a una maldición. Te pido que me perdones (a mí y a mi linaje de sangre) por el pecado de [mencionar tus pecados]. Yo oro para que limpies este pecado de mi linaje de sangre y me liberes de las consecuencias de mi pecado y del pecado de mis antepasados. También te pido, Jesús, que Tu sangre fluya sobre este pecado, lo borre, lo haga nulo, vacío y sin poder. Yo oro para ser perdonado de modo que el enemigo ya no pueda usar este pecado como un derecho legal en mi vida. Renuncio a todo contacto con cualquier cosa ocultista o satánica. Cancelo todas las reclamaciones de Satanás contra mí. Señor Jesús, creo que en la cruz Tú tomaste sobre Ti toda maldición que pudiera venir sobre mí. Así que te pido ahora que me liberes de toda maldición sobre mi vida en Tu nombre, Señor Jesús . Por fe ahora recibo mi liberación y te doy gracias por ello. Yo oro que Tu cruz se interponga entre mí y cualquier maldición. En el nombre de Jesús, Amén.»
Lista de Posibles Puertas Abiertas y Derechos Legales
Cualquier participación en el ocultismo: incluso si consideras que estas cosas son un entretenimiento inocente, son muy peligrosas y pueden crear derechos legales importantes sobre tu vida. Al enemigo no le importa el significado que tú le des; lo único que le interesa es si eso le da derechos legales sobre tu vida. Hay numerosas escrituras en la Biblia que prohíben nuestra participación en cualquier cosa relacionada con el ocultismo, los ídolos (otros dioses) y la hechicería. Estos son solo algunos ejemplos: Levítico 19:31; Levítico 20:6; Apocalipsis 21:8; Isaías 8:19; Apocalipsis 22:15; Gálatas 5:19–21; Deuteronomio 18:9–14; Miqueas 5:12; 2 Reyes 23:24; Hechos 19:18–20; Colosenses 2:8.
Tableros Ouija, Bola 8 mágica, juegos de levitación, sesiones espiritistas, adivinos, cartas del tarot, astrología, horóscopos, fascinación por libros sobre magia, psíquicos, videntes, Harry Potter, Pokémon, películas o libros de vampiros, películas o libros de hombres lobo, Halloween, wicca, brujas, artes marciales, música rock satánica, ritual de Bloody Mary, hechizos o conjuros, vudú, hoodoo, Ley de Atracción, médiums, magia negra/blanca, guías espirituales, cristales, brujería/hechicería, satanismo, lectura de manos, viajes astrales, amuletos de la suerte, adoración de demonios, adoración de ángeles, clarividencia y ver el futuro, New Age, magia con velas, hipnotismo, hacer juramentos, involucrarse en el ocultismo por curiosidad, hadas, magos, juguetes de la Nueva Era, quema de salvia, atrapasueños, creencias o prácticas paganas, sanación energética, chakras, tercer ojo, religiones orientales, acupuntura, sirenas, unicornios, reencarnación, regresión a vidas pasadas, extraterrestres, pentagramas, etc.
Yoga, Hipnosis, Meditación: Mente abierta — Puerta abierta
Participación en cualquiera de los siguientes grupos:
Fraternidades o hermandades universitarias (juramentos y votos), Masonería, Estrella de Oriente, Chicas del Arco Iris, Odd Fellows, Rebekah Lodge, Elk, Mormones, Gurús, Islam, Espiritismo, Hinduismo, Shriners, Ciencia Cristiana, Testigos de Jehová, Cienciología, Budismo y otros grupos secretos o religiones falsas.
Cualquier club o grupo donde hayas hecho juramentos, pactos de sangre o votos.
Perversión sexual u otros pecados sexuales:
- Sexo prematrimonial (rompe todos los lazos del alma impíos – ver la sección sobre Lazos del Alma)
- Pornografía
- Tendencias homosexuales
- Confusión de género
- Cibersexo
- Fantasía
- Lujuria
- Promiscuidad
- Seducción y manipulación
- Cometer abuso sexual
- Alcoholismo o uso de drogas
- Adicciones
- Extraterrestres
- Divorcio (esto no incluye si tuviste un motivo bíblico para separarte o si tu cónyuge te abandonó)
- Adulterio
Adoración de ídolos: cualquier cosa que se coloque por encima de Dios.
Otros pecados o puertas abiertas:
- Ira y enfado
- Actividad criminal
- Nacimientos fuera del matrimonio
- Intentos de suicidio u otras formas de autolesión
- Rebelión contra Dios o contra la autoridad
- Deshonrar a los padres: esto no significa mantener una relación con un padre abusivo. Podemos honrar a nuestros padres por su posición como tales, sin tener contacto con ellos si son abusivos.
- Manipulación
- Robo
- Calumnia
- Chismes
- Aborto
- Novelas románticas (de naturaleza sexual)
- Orgullo
- Prejuicio y racismo
- Juegos de azar
- Controlar a otros
- Actitud crítica o de juicio
- Codependencia (depender de alguien más que de Dios)
- Codicia
- Engaño
- Fraude
- Amor al dinero
- Abuso hacia otros
- Humanismo
- Intelectualismo: poner el conocimiento por encima de Dios
- Orgullo
- Religión falsa
- Legalismo y enfoque en las obras: creer que puedo ganar mi entrada al cielo haciendo más y siguiendo reglas humanas
- Falta de fe
- Dificultad para perdonar, amargura, resentimiento
Para que la liberación sea exitosa, NO puede haber falta de perdón en tu vida. La falta de perdón es un permiso legal para que los demonios atormenten a los creyentes: Mateo 18:23–35. No descuides el área del perdón hacia cualquiera que te haya herido. También debes perdonarte a ti mismo para ser libre.
Una oración típica podría ser la siguiente:
“Padre, porque Tú me has perdonado, yo elijo perdonar a otros, a todos los que me han herido, me han mentido o me han decepcionado, yo perdono. Yo confieso la falta de perdón como pecado y me arrepiento de ello. Yo recibo Tu perdón y lo aplico a mi vida perdonándome a mí mismo. Gracias por Tu gracia y misericordia en el Nombre de Jesús. Amén.”
También es clave recordar que el perdón es una elección y no un sentimiento. Primero debes elegir perdonar, y con el tiempo tus sentimientos cambiarán. Además, perdonar a la persona no significa que lo te pasó a ti estuvo bien o que sus acciones fueron correctas. Tampoco significa que no haya sido doloroso. Lo que sí significa es que eliges perdonar de todos modos. De la misma manera que Jesús nos perdona, nosotros elegimos perdonar a los demás. El perdón no siempre conduce a la reconciliación con la persona. Si no es seguro acercarse a las personas, puedes perdonarlas desde la distancia. Siempre pide a Dios que te guíe sobre lo que Él quiere que hagas respecto a la reconciliación.
Limpieza del Hogar: Este es un paso muy importante hacia la libertad.
Purga tu hogar de lo siguiente (y arrepiéntete por haberlos tenido en tu casa):
Cualquier objeto (libros, películas, decoración, joyería, juegos, juguetes) en tu hogar o posesión que esté relacionado con la impiedad o cultos, religiones de la Nueva Era, deidades orientales, cristales, música heavy metal, artefactos nativos americanos (deidades o elementos usados en rituales, ídolos), Tableros Ouija, Bola 8 Mágica, juegos de levitación, sesiones espiritistas, adivinos, cartas del tarot, astrología, horóscopos, libros sobre magia, psíquicos, videntes, libros de Harry Potter, películas o libros de vampiros, libros o películas de hombres lobo, Halloween, wicca, brujas, fantasmas, Masonería, Estrella de Oriente, Elk, mormones, gurús, Islam, espiritismo, hinduismo, Pokémon, Odd Fellows, Chicas del Arco Iris, Shriners, Ciencia Cristiana, Testigos de Jehová, Cienciología, Budismo, hadas, atrapasueños, salvia, magia negra y blanca, guías espirituales, brujería, satanismo, viajes astrales, adoración de ángeles, orar a ángeles, amuletos de la suerte, adoración de demonios, magia con velas, vudú, hoodoo, hipnotismo, juramentos, Yoga, hipnosis, meditación (excepto sobre la Palabra de Dios), filología impía, paganismo, unicornios, sirenas, cartas de ángeles, ídolos, extraterrestres, etc.
No importa cuán bonito o inocente parezca el objeto, si está en la lista anterior, puede crear una puerta abierta para que el enemigo te atormente a ti y a tu familia. No olvides revisar todos los juguetes, libros, películas y juegos de tus hijos. La brujería suele presentarse disfrazada en los juguetes, caricaturas y juegos infantiles.
Maldiciones Verbales:
Las maldiciones verbales son palabras dichas por padres, médicos, cónyuges, autoridades sobre ti, tú mismo u otras personas que fueron condenatorias: “Eres gordo; eres tonto; nunca lograrás nada; siempre arruinas todo; no sé por qué te tuvimos; no puedes estar en nuestro grupo; me odio a mí mismo; nunca mejoraré; etc.” Este tipo de palabras pueden crear maldiciones en nuestra vida.
La vida y la muerte están en nuestras palabras, y cuando se pronuncian con autoridad, pueden generar maldiciones en nuestras vidas que deben ser quebrantadas.
Proverbios 18:21: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y los que la aman y la usan comerán de su fruto y sufrirán las consecuencias de sus palabras.”
Quebrantando Maldiciones Verbales:
Haz una lista de las maldiciones que otros han pronunciado sobre ti y las que tú mismo te has dicho. Luego, necesitas perdonar a cada persona, incluyendo a ti mismo.
Las maldiciones pueden ser quebrantadas orando lo siguiente:
“Yo rompo todo acuerdo que no provenga de Dios, y renuncio a todas maldiciones de palabra, ya sea habladas sobre mí por otros o que yo he hablado sobre mí mismo. Perdóname Señor por creer las mentiras que estas maldiciones tienen verdad. Perdóname por vivir en esclavitud a ellas. Perdóname por cualquier juicio amargo que hice acerca de mí mismo y otros por causa de ellas. Yo oro para que Tú rompas las maldiciones y canceles todas asignaciones y estrategias del enemigo atadas a esas maldiciones haciéndolas nulas, vacías, y sin poder. Yo oro para que Tú rompas el poder de esas palabras y actitudes y su influencia sobre mi vida en el nombre de Jesús. También oro para que Tú me perdones y rompas cualquier maldición de palabra que yo he hablado sobre otros. Padre estoy verdaderamente apenado por toda palabra descuidada que alguna vez ha salido de mi boca. Por favor limpia mi boca, mi corazón, y mis palabras en el nombre de Jesús. Amén.”
Votos Internos:
Los votos internos generalmente surgen a raíz de experiencias negativas en la vida; son declaraciones o promesas que nos hacemos a nosotros mismos. Por lo general, terminan cumpliéndose, incluso si no lo dijimos con total intención. La vida y la muerte están en el poder de nuestra lengua. Podemos crear estos votos sobre nuestras vidas y luego sufrir sus consecuencias, porque en el ámbito espiritual es como firmar un contrato legal sobre nosotros mismos.
Mateo 12:37: “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.”
Ejemplos de votos internos:
- “Como las personas me han lastimado, nunca volveré a confiar en nadie.”
- “Todos los hombres son malos, así que nunca encontraré uno bueno.”
- “Estaré solo(a) por el resto de mi vida.”
- “La gente siempre me decepciona, así que nunca dejaré que nadie se acerque a mí.”
- “Soy la única persona en la que puedo confiar.”
- “Nunca lograré nada en la vida, así que dejo de intentarlo.”
- “Nunca permitiré que nadie me controle.”
- “Siempre debo lucir perfecto(a).”
- “Dios me falló, por eso no puedo confiar en Él.”
Para quebrantar los votos internos, ora verbalmente lo siguiente:
“Perdóname, Señor, por haber hecho estos votos [listarlos]. Por favor rompe el poder de cada palabra que yo juré, haciéndolas nulas, vacías, y sin poder. En el nombre de Jesús, yo reprendo a todos los demonios asignados para hacer que estos votos sucedieran en mi vida. Yo me perdono a mí mismo por haber hecho estos votos. Yo ahora libero mi voluntad, autoridad, y poder sobre esta parte de mi vida y voluntariamente me vuelvo hacia Ti Señor para estar bajo Tu voluntad, autoridad, y poder. Yo recibo libertad en el nombre de Jesús. Gracias, Señor, Amén.”
Lazos del Alma:
Un lazo del alma puede formarse en cualquier relación donde dos personas se vuelven uno, ya sea en mente, cuerpo, emociones o corazón. Es un vínculo invisible que te une a otra persona. Los lazos del alma son una parte saludable y útil del plan de Dios para las relaciones, porque un lazo del alma une o enlaza los vínculos de una relación por medio del Espíritu Santo. Los lazos del alma piadosos ocurren cuando creyentes con la misma mente se unen en el Señor. Algunos ejemplos son: amigos, cónyuges, creyentes con pastores, y relaciones familiares. Algunos ejemplos en la Biblia se encuentran en Génesis 2:24, Marcos 10:8, 1 Samuel 18:1 y Efesios 5:31.
Lazos del Alma Impíos:
Este tipo de vínculo puede formarse cuando la relación es insalubre y una o ambas personas son controladoras, manipuladoras, tóxicas, abusivas o dominantes sobre la otra. También puede ocurrir en relaciones románticas cuando hay sexo fuera del matrimonio. Cuando nos salimos de los límites que Dios estableció para las relaciones, podemos formar un lazo del alma impío. Los lazos del alma impíos son una falsificación del plan de Dios y son reforzados por demonios que buscan esclavizarnos (1 Corintios 6:16).
Los lazos del alma impíos pueden formarse con:
- Amigos
- Cónyuge
- Padres o hijos
- Parejas románticas o sexuales
- Hermanos
- Autoridades dominantes
- Otros miembros de la familia
- Pastores o líderes ministeriales
- Relaciones abusivas o tóxicas
Si tú o alguien más cruza los límites de una relación saludable, puede formarse un lazo del alma impío. Cuando se crean estos lazos o vínculos no saludables, pueden generar una conexión espiritual que afecte negativamente tu vida.
Síntomas de Lazos del Alma Impíos o Relaciones No Saludables:
- Tu mente se inunda con pensamientos sobre esa persona; incluso cuando intentas dejar de pensar en ella, no puedes detenerte. Puede que la relación haya terminado, pero aún no puedes sacarla de tu mente.
- No puedes avanzar ni imaginar tu vida sin esa persona. Sientes obsesión o adicción hacia ella, o parece que ellos están obsesionados o adictos a ti. Puedes sentirte atrapado en la relación porque quieres salir, pero no logras separarte.
- La relación presenta uno o más de los siguientes elementos: manipulación, dominación o control.
- Comienzas a cambiar por la otra persona o a volverte como ella (los cambios son negativos, no positivos). Adoptas sus rasgos negativos.
- La otra persona puede ser abusiva física o emocionalmente, pero sientes que no puedes dejarla. Todos los demás pueden ver lo dañina o tóxica que es la relación, pero tú no lo percibes. Haces excusas por el/ella y la defiendes ante otros.
- Puedes tener sueños recurrentes sobre esa persona, incluso años después de haber terminado la relación.
- Puede que no tengas la capacidad de ser abierto y honesto con esa persona porque temes lastimar sus sentimientos o hacerla enojar. Suprime tus propios sentimientos y deseos para asegurarte de que ellos estén felices.
Quebrantando Lazos del Alma Impíos:
Primero, debes reconocer los lazos del alma impíos en tu vida. Luego, destruye o regala cualquier regalo que te haya dado la otra persona, objetos que te recuerden a ella y artículos que simbolizan la relación, como anillos, flores, tarjetas, fotos, y cualquier objeto de naturaleza sexual (usado con esa persona). Renuncia a cualquier voto o compromiso que hayas hecho y que haya contribuido a formar el lazo del alma. Incluso frases como “Te amaré para siempre”, “Nunca podría amar a otra persona” o “No puedo vivir sin ellos en mi vida” deben ser renunciadas verbalmente, ya que son compromisos hablados que necesitan ser deshechos.
Nota sobre destruir objetos:
Puede que no quieras deshacerte de las fotos porque forman parte de tu pasado y algunas pueden tener un gran valor sentimental. En ese caso, se recomienda guardarlas en una caja y no tenerlas a la vista ni mirarlas por un tiempo. Asegúrate de que el lazo del alma impío esté completamente quebrantado y haya pasado un tiempo antes de intentar verlas nuevamente.
Al quebrantar los lazos del alma impíos, asegúrate de incluir a cualquier persona con la que hayas tenido un encuentro sexual (ya sea voluntario o forzado). También incluye cualquier relación no sexual donde haya habido control, manipulación, abuso y/o dominación (amistades, familia, ministros o personas en autoridad sobre ti).
La siguiente oración y renuncia cancelará cualquier consentimiento otorgado a través de los lazos del alma. La oración puede ser algo como lo siguiente:
“Dios, gracias por reinar sobre mi corazón y ser Rey sobre todas las cosas. Yo Te agradezco que Tú eres todo conocedor, y Tú conoces todos los lazos de alma impíos en mi vida que necesitan ser rotos. (Pide a Dios que te muestre cualquiera con quien tú tienes un lazo de alma impío que necesita ser roto.) Dios, por favor perdóname por cualquiera de las maneras que yo abrí la puerta para que lazos de alma impíos fueran formados con [nombre de persona]. Dios, muéstrame qué pecados yo no he confesado respecto a mi relación con esta persona. (Pide a Dios que perdone cada pecado que Él te revele.) Dios, muéstrame qué necesito perdonar a [nombre de persona] para que yo pueda ser sanado y libre del dolor que esta relación me hizo experimentar. Señor, yo no quiero que [nombre de persona] tenga control sobre mí y yo no quiero tener control sobre [nombre de persona]. Perdóname por el pecado de entrelazarme con [nombre de persona] de una manera impía. Señor, yo confieso estos lazos impíos como pecado y pido que Tú me perdones y me limpies de toda injusticia. En el poder y autoridad en el nombre de Jesús, yo rompo el lazo de alma impío entre mí y [nombre de persona]. Yo entrego mi corazón, alma, y espíritu completamente a Jesús y Su gobierno, autoridad, y reinado en mi vida. Yo llamo de regreso cualquier parte de mí que fue dada a otro, y yo rehúso cualquier parte de otro que puede haber venido a mí y yo la envío de vuelta a ellos. Yo pongo la cruz de Jesús entre mí y [nombre de persona]. Yo denuncio a los lazos de alma impíos con [nombre de persona] y elijo ser libre en el nombre de Jesús. Señor, yo pido que Tú sanes mi corazón de los efectos que este lazo de alma impío ha tenido sobre mi corazón, mente, cuerpo, espíritu, y vida. Restaura mi alma y mi unión completamente contigo. Hazme completo y restaura todo lo que el enemigo robó de mí. Líbrame para amarte con todo mi corazón y amar a otros con un amor como Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.”
Contacto Después de Que se Rompa el Lazo del Alma Impío:
En muchos casos, no deberías tener ningún contacto con la persona con la que rompiste el lazo del alma impío. Sin embargo, hay situaciones en las que puedes tener una relación muy poco saludable con alguien cercano, como un familiar. Es posible que, después de romper el lazo del alma impío, ambos puedan llegar a tener una relación saludable. Siempre busca a Dios y Su voluntad y plan para tus relaciones antes de decidir cualquier contacto.
Paso Dos: Ordenar Verbalmente a los Demonios que se Vayan
Guía de Oración Inicial
Esto es solo una guía para comenzar:
“Padre, yo Te agradezco tanto por lo que Tú has hecho en mi vida. Yo Te agradezco por cuán lejos Tú me has traído y yo Te agradezco por quién Tú eres en mi vida. (Añadir agradecimientos personales que sean específicos a tu vida.) Dios, yo totalmente rindo mi vida a Ti y este tiempo a Ti. Yo pongo mi agenda, planes, deseos, anhelos, y voluntad a un lado y digo Dios que sea tu voluntad. Haz lo que sea que Tú quieres hacer. Mi vida está totalmente en Tus manos. Tú eres mi Dios y yo pertenezco a Ti. Por favor ven y haz lo que solo Tú puedes hacer. Tú eres el Creador y yo soy Tu creación. Yo Te amo Padre y yo Te agradezco por Tu bondad. Dios yo Te pido que envíes a Tus ángeles a esta habitación para luchar contigo esta guerra espiritual. Jesús Tú eres mi Libertador y Sanador y no hay ninguno como Tú. Yo me pongo bajo Tus pies y Te pido que hagas lo que sea que Tú quieres hacer en mí. Espíritu Santo yo Te pido que vengas y me guíes, me des asistencia, y me entregues las palabras de conocimiento que yo necesite. En el nombre de Jesús, Amén.”
Oraciones para Quitar los Derechos Legales
Ya has pasado tiempo en oración extensa eliminando todos los derechos legales de los demonios, pero me gusta comenzar la sesión con esta oración por dos razones. Primero, porque Dios puede mostrarte algún asunto que se haya pasado por alto durante tu tiempo de preparación. Segundo, porque me gusta que los demonios escuchen que la sesión comienza cerrando todas las puertas posibles que les daban acceso. Ora verbalmente la siguiente oración y presta mucha atención a todo lo que el Espíritu Santo ponga en tu corazón para agregar, y a cualquier área en la que Él te muestre que debes pasar más tiempo en oración.
“Padre, yo Te agradezco por Jesús y por mi salvación a través de Él. Jesús, Tú eres mi Salvador, mi Sanador, y mi Libertador. Yo estoy tan agradecido de ser lavado en Tu Sangre. Y porque Tú me has perdonado, yo elijo perdonar a otros; a todos los que me han herido, me han mentido, me han manipulado, me han decepcionado, me han abusado, han intentado controlarme, han hablado mal de mí, me han abandonado, o han hablado maldiciones de palabra sobre mi vida, yo los perdono a todos. (Da nombres específicos que el Espíritu Santo te haga saber.)
Yo me arrepiento de cualquier falta de perdón persistente. Yo me perdono a mí mismo por todos errores pasados que he hecho y yo aplico Tu gran perdón a mi vida. Yo suelto toda falta de perdón, remordimiento, vergüenza, culpa, y amargura. Yo me entrego a mí mismo y a aquellos que me han herido a Ti Padre. Yo elijo dejar de cargar amargura, enojo y falta de perdón. Yo los pongo a Tus pies y con Tu ayuda yo nunca los recogeré otra vez.
Yo me arrepiento de enojo, amargura, odio, manipulación, rebelión, resentimiento, venganza, control, envidia, celos, contienda, incredulidad, lujuria, rebelión, brujería, idolatría, pecado sexual, orgullo, mentiras, desconfianza de Ti, y todas las obras de la carne. Yo me arrepiento, denuncio y renuncio a todos los pecados de mi línea generacional de sangre; yo totalmente me separo de cualquier maldición generacional atadas a esos pecados. Señor, yo Te pido que limpies mi línea de sangre de cualquier brujería, pecado sexual, idolatría, violencia, derramamiento de sangre inocente, aborto, robo, religión falsa, enojo, amargura, rebelión, adulterio, paganismo, votos impíos, pactos, dedicaciones, acuerdos, juramentos, rituales, y ceremonias. (Añade cualquiera otros como el Espíritu Santo guía.) Yo me arrepiento y renuncio a toda involucración generacional y personal en sociedades secretas y religiones falsas, y yo elijo ser libre de cualquier maldición atada a ellas. Señor, Tú tomaste todas maldiciones en Tu cuerpo cuando Tú moriste por mí. Yo ahora pido que cualquier maldición operando en mi vida sea clavada en la cruz y Tu sangre fluya sobre ella haciéndola nula, vacía, y sin poder. Yo oro que Tu cruz ahora está entre mí y cualquier maldición. Jesús, Tú eres mi Libertador, Sanador, y Salvador. Yo pertenezco a Ti y hoy yo elijo caminar en Tu libertad. En el nombre de Jesús, Amén.”
Ahora es momento de comenzar a confrontar a los demonios.
Ya has cerrado la mayoría o todas las puertas en tu vida, y ahora es tiempo de hacerles saber que hablas en serio. Es momento de que escuchen, obedezcan y se marchen.
Atando Demonios
Verbaliza lo siguiente:
“En el Nombre de Jesús de Nazaret, yo ordeno a cada demonio territorial a irse ahora mismo. Tú ya no eres bienvenido en mi vida o mi hogar. En el nombre de Jesús yo amarro todo espíritu inmundo que de cualquier manera esté asociado con mi vida. Ya sea que tú estés en mí, pegado a mí, en mi hogar, mi línea de sangre, o de cualquier manera conectado a mi vida yo te llamo bajo la autoridad de Jesús. Jesús es el Único que derrotó la muerte, el infierno, y la tumba. Él derrotó a satanás quien es tu maestro. En el nombre de Jesús, yo ordeno a cada espíritu inmundo a no dañarme de ninguna manera, ni intentar entrar en la vida de alguien más. Yo te ordeno que te vayas directamente al abismo y nunca vuelvas a salir de allí. Tú no puedes dividirte, multiplicarte, fragmentarte o clonarte, o usar cualquier forma de truco o engaño demoníaco para intentar quedarte en lugar[1] en mi vida y hogar. Si tú ya has hecho cualquiera de estas cosas yo te ordeno que todos ustedes se reúnan como un único reino ahora mismo.
No habrá paso de deberes[2] , no van a llamar a otros demonios para reemplazarlos, o pedir respaldos, ayuda o asistencia. Todo tráfico demoníaco será en una sola dirección y esa será hacia afuera y al abismo para nunca más regresar de allí. Ustedes no pueden usar puertas giratorias y yo prohíbo la entrada de cualquier otro demonio a mi vida. Yo ordeno que ustedes disuelvan toda intención y asignación sobre mi vida ahora mismo en el nombre de Jesús. Todas las asignaciones demoníacas están canceladas en el nombre de Jesús. Todas las obras demoníacas deben cesar de inmediato, los daños y desórdenes deben ser reparados y restaurados ahora mismo en el nombre de Jesús. En tu salida te ordeno que tú repares y devuelvas todo lo que tú has dañado en mi cuerpo, emociones, y vida. Tú te saldrás de mi mente, voluntad, emociones, memorias y apetitos. Yo seré exactamente como Dios me creó a ser antes que tú entraras mi vida[3] . Ya sea que tú estés escondido o durmiendo, usando estantes o esquinas oscuras, en mi sub-consciente, viniendo y yendo o flotando en libre circulación, todos ustedes están bajo la autoridad de Jesús y ustedes serán obedientes a Su nombre. Todos lugares[4] escondidos están destruidos. Yo ordeno que todos ustedes escuchen, no vuelvan su espalda hacia mí, y no me ignoren. Yo destruyo toda tu autoridad en mi vida en el Nombre de Jesús de Nazaret. Yo estoy totalmente rendido a Dios.
Ustedes están obligados a no comunicarse con otros demonios con el propósito de crear esquemas, complots, planes o idear una manera de retener su influencia en mi vida. Su reino demoníaco ha sido totalmente desarraigado y demolido en el nombre de Jesús. Su trono ha sido derribado y ustedes han sido expuestos abiertamente por lo qué[5] ustedes realmente son. No hay lugar para que ustedes se escondan y yo nunca creeré sus mentiras otra vez.
Satanás y sus demonios de alto rango están incapacitados de enviar o prestar cualquier asistencia externa o interferencia a mi liberación. Ustedes no pueden bloquear o impedir este proceso. A cada demonio que esté presente le ordeno que ahora mismo debe recuperar cada semilla que haya han plantado[6] , ustedes están obligados a desarraigar todo de su hacer, nada puede ser dejado atrás, y cada puerta será cerrada, trancada, y sellada con la sangre de Jesús. Yo ordeno que todo demonio presente ahora se alinee en orden de rango. Yo separo al demonio de más alto rango de los otros demonios y ordenó que tú estarás solo y no ganarás ninguna fuerza de cualquier otro demonio. Esta es la orden en el nombre del Señor Jesús de Nazaret, ¡y tú lo obedecerás!”
(Adaptado de Don Dickerman Ministries.)
Es posible que empieces a sentir movimientos o agitación en tu cuerpo, e incluso podrías escuchar voces. No importa lo que sientas o escuches, sigue adelante. También puede que no sientas ni escuches nada —la sesión puede manifestarse de diferentes maneras. No importa cómo se vea o se sienta en tu caso, continúa. Si en algún momento te sientes incómodo, ata al demonio en el nombre de Jesús y ordena que toda manifestación se detenga. Sé muy específico y ordena que deje de hacer lo que esté haciendo, en el nombre de Jesús.
Guía paso a paso para expulsar demonios: confrontación verbal
Pregunta: ¿Cuál es tu nombre, demonio? ¿Quién está operando en mi vida? ¿Quién está causando (problema específico en mi vida)?
- Pregunta primero por el hombre fuerte o príncipe. Cuando se te dé un nombre o una función, pregunta si esa respuesta se mantendría como verdad delante de Jehová Dios. Siempre ve tras el hombre fuerte o príncipe primero. Si no puedes lograr que el hombre fuerte se revele, comienza desde abajo y avanza hasta el líder. Haz que digan su nombre, no solo su función, y si no funciona, vuelve a preguntar por su nombre.
a. Identifica su nombre y función. Pregunta al demonio su nombre. Sé muy específico con lo que escuchas. Esto puede tomar mucho tiempo; ellos no quieren dar su nombre.
b. Pregunta si la respuesta se mantendría como verdad delante de Jehová Dios.
c. Identifica cualquier daño físico, espiritual o emocional que hayan causado en ti y en tu vida. - Pregunta si tiene derechos legales para estar allí.
a. Si la respuesta es sí – ¿cuáles son esos derechos legales?
i. ¿Cuánto tiempo ha estado allí? ¿Qué abrió primero la puerta y quién la abrió? ¿Cuál es su función?
Descubre su función para saber contra qué protegerte, cómo mantener la libertad y para tener una pista sobre sus derechos legales.
Pregunta qué ha causado en tu vida y qué le fue asignado causar. Cancela su asignación en el nombre de Jesús.
ii. Una vez que se te haya revelado el derecho legal, arrepiéntete si se trata de un pecado; o si es una maldición generacional, maldición verbal, acuerdo o dedicación, pide a Jesús que lo rompa. Luego dile verbalmente al demonio que sus derechos legales han sido removidos o revocados.
- Ordénale que se vaya en el nombre de Jesús de Nazaret. “Te echo fuera en el nombre de Jesús de Nazaret. Te ordeno que salgas ahora mismo. No puedes quedarte, y te vas; sal de mi cuerpo. Mi cuerpo es morada del Espíritu Santo y tú no perteneces aquí. Eres un intruso y debes irte. ¡La sangre de Jesús está en tu contra, la cruz de Jesús está en tu contra, te resisto y debes huir en el nombre de Jesús!”
a. Probablemente habrá una gran resistencia, pero no te detengas ni te rindas. La liberación toma tiempo. Mantén la presión sobre los demonios. Es una lucha espiritual. No estás tratando de convencerlos ni pidiéndoles que se vayan: les estás ordenando que se vayan. Estás ejerciendo la autoridad que te fue dada por Jesús y haciéndolos salir. No importa lo que ellos quieran o digan; la única cosa aceptable es que se vayan, punto. Usa la Escritura como arma contra ellos. Versículos sobre tu autoridad, su futuro, la cruz y el poder del nombre de Jesús son muy poderosos. Pueden intentar esconderse al principio y fingir que no están allí. No te rindas demasiado pronto. Si sabes que tienes síntomas de opresión demoníaca, sigue orando y ordenando por un tiempo, incluso si parece que no está ocurriendo nada.
i. Tácticas usadas por los demonios: negociación, miedo, mentiras, distracción, caos.
b. Puede haber demonios presentes que ya no tienen derechos legales (porque anteriormente te arrepentiste o cerraste la puerta), pero aún están allí porque no se les ha ordenado salir. Son ocupantes ilegales y deben irse.
- Cuando el hombre fuerte se manifieste, ordénale que se vaya y que se lleve consigo a todos sus subordinados. Mándale que una su reino como uno solo y que se marche. Ordénale que encuentre la salida más cercana y se vaya.
- Repite el proceso hasta que no quede ninguno. Este paso puede tomar tiempo. Escucha atentamente al Espíritu Santo para recibir Su guía.
a. Usa la Escritura, ora para que Dios envíe ángeles guerreros a ayudarte, pide que el fuego del Espíritu Santo caiga y atormente a los demonios, pide que la sangre de Jesús fluya sobre ti y te lave blanco como la nieve. Habla sobre la obra que Jesús hizo en la cruz, habla sobre el amor de Dios, dile a los demonios que Dios te ama, habla de Jesús como tu Libertador, diles que perteneces a Jesús, pide que la luz del Espíritu Santo brille en cada lugar oscuro de tu cuerpo y haga que los demonios salgan a la luz. Átalos en el nombre de Jesús, pon música de alabanza y adoración, y declara que la sangre de Jesús está en su contra.
b. Pide a Dios que te muestre si todos se han ido. Pídele que te dé una visión de tu casa (tu cuerpo) y que te lleve habitación por habitación para ver si está completamente limpia. Luego, vuelve y trata de provocar a cualquier demonio restante para ver si todavía hay alguno. Usa la lista de nombres de los que fueron expulsados y menciónalos uno por uno para confirmar si realmente se han ido.
Ten en cuenta que los demonios pueden o no darte su nombre. No necesitas conocer su nombre para expulsarlos. Puedes ordenar verbalmente a todos los espíritus inmundos que se vayan en el nombre de Jesús y mantenerte firme en la fe, sabiendo que deben irse.
Una vez que todos se hayan ido, ora para que Dios restaure todo lo que se perdió, para que restablezca tu ADN a Su propósito original y sane todo lo que fue dañado. Donde hubo odio, pídele que lo reemplace con amor; donde hubo baja autoestima, que la sustituya por el conocimiento de quién eres en Dios; donde hubo una actitud crítica hacia los demás, que la reemplace con la compasión de Dios por ellos. Pídele que llene cada habitación de tu casa (tu cuerpo) para que no quede ningún espacio vacío. Dedica un tiempo en oración, asegurándote de haberle dado a Dios el tiempo necesario para hacer todo lo que Él desea hacer en ti. No se trata solo de expulsar demonios, sino también de que Dios te restaure y te sane por completo.
Oraciones para la Autoliberación y la Ruptura de Maldiciones Generacionales
Puedes usar esta sección para asegurarte de haber confrontado a todos los demonios.
“Yo rompo todas las maldiciones generacionales de orgullo, rebelión, lujuria, pobreza, brujería, idolatría, muerte, destrucción, fracaso, enfermedad, dolencia, miedo, esquizofrenia, enfermedad mental, ansiedad y rechazo en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus generacionales y hereditarios operando en mi vida a través de maldiciones a ser atados y echados fuera en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de lujuria, perversión, adulterio, fornicación, impureza, e inmoralidad a salir de mi carácter sexual en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de dolor, rechazo, miedo, enojo, ansiedad, ira, tristeza, depresión, desánimo, duelo, amargura, y falta de perdón a salir de mis emociones en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de confusión, olvido, control mental, enfermedad mental, vacilación mental, fantasía, dolor, orgullo, y recuerdo de memorias penosas, a salir de mi mente en el nombre de Jesús.
Yo rompo todas las maldiciones de esquizofrenia y ordeno a todos espíritus de vacilación, rechazo, rebelión, y raíz de amargura a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de culpa, vergüenza, y condenación a salir de mi conciencia en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de orgullo, terquedad, desobediencia, rebelión, egoísmo, y arrogancia a salir de mi voluntad en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de adicción a salir de mi apetito en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de brujería, hechicería, adivinación, y ocultismo a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi cabeza, ojos, boca, lengua, y garganta a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi pecho y pulmones a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi espalda y columna vertebral a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi estómago, ombligo, y abdomen a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi corazón, bazo, riñones, hígado, y páncreas a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mis órganos sexuales a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mis manos, brazos, piernas, y pies a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los demonios operando en mi sistema esquelético, incluyendo mis huesos, articulaciones, rodillas, y codos, a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mis glándulas y sistema endocrino a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mi sangre y sistemas circulatorios a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus operando en mis músculos y sistema muscular a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus religiosos de duda, engaño, incredulidad, error, herejía, y tradición que entraron a través de religión a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus de mi pasado que están obstaculizando mi presente y futuro a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus ancestrales que entraron a través de mis ancestros a salir en el nombre de Jesús.
Yo ordeno a todos los espíritus escondidos escondiéndose en cualquier parte de mi vida a salir en el nombre de Jesús.”
Paso Tres: Manteniendo Tu Libertad
La liberación no es el final de la lucha, sino el comienzo en muchos sentidos. Nacimos en una guerra espiritual, y esta guerra no termina hasta que demos nuestro último aliento. Tenemos un enemigo que nos odia y que quiere matar, robar y destruir nuestras vidas. Los demonios fueron expulsados, pero otros intentarán regresar. El enemigo pondrá trampas para intentar hacerte volver a la esclavitud. Debes aprender formas prácticas de mantener tu libertad y participar en la guerra espiritual. La liberación es el primer paso en la guerra espiritual, y ahora necesitas asegurarte de estar equipado con las armas de guerra para mantenerte libre. La liberación expulsa a los demonios, pero la disciplina y la rendición a Dios son las que los mantienen fuera. Nuestro Dios es más grande, y Él nos ha dado las herramientas y armas para derrotar al enemigo cada vez. Nunca debemos vivir con miedo al enemigo, pero tampoco debemos tomar la batalla a la ligera.
El enemigo luchará por recuperar sus derechos legales. Probablemente, muy pronto te dirá que no fuiste liberado. Cuando eso suceda, repréndelo verbalmente en el nombre de Jesús. Él es un mentiroso. Es el padre de las mentiras. Cada vez que te ataque, repréndelo con tus palabras. ¡Funciona de verdad!
También es importante entender que no toda batalla o lucha que enfrentas es siempre un demonio. Algunos problemas son una prueba, un ensayo, consecuencia de tus propias decisiones, o una temporada en el desierto. Hay momentos en que pasamos por dificultades como resultado de disciplina necesaria, de la necesidad de crucificar la carne, de experiencias diseñadas para hacernos crecer, o simplemente porque vivimos en un mundo caído lleno de pecado.
Prueba, Ensayo, Consecuencias de las Acciones o Guerra Espiritual
Es útil aprender a reconocer qué tipo de situación estás enfrentando cuando te enfrentas a batallas espirituales. Cuando pasamos por dificultades, podemos no tener idea de qué lo causó o cómo combatirlo, por lo que lo primero que debemos hacer es preguntarle a Dios si se trata de: una prueba, un ensayo, guerra espiritual, un tema de disciplina, una consecuencia de nuestras propias acciones y decisiones, o el resultado de vivir en un mundo caído.
Podemos estar enfrentando más de una cosa a la vez, y también es importante saberlo y reconocerlo. Debemos conocer de dónde proviene la situación y cuál es la causa raíz, porque la manera de enfrentarla será muy diferente según su origen. A veces nos atrapamos en un círculo vicioso porque no entendemos de dónde se origina el problema, no comprendemos la causa raíz, o hemos diagnosticado mal la situación debido a un malentendido.
Debemos pedirle a Dios que nos muestre qué estamos enfrentando y luego escuchar lo que Él quiere decirnos. Hay muchas formas en que Él nos habla, y te animo a que estés abierto a Su voz y a lo que Él está diciendo. Él siempre está hablando; nosotros somos los que debemos sintonizar Su voz. Nos creó con la comunión en mente, y eso no ha cambiado. Debemos dejar de lado distracciones, pensamientos y ruidos externos para realmente sentarnos con Él y escuchar lo que dice. Una vez que sepamos con qué estamos lidiando, podemos elaborar un plan para resolver el problema. Ten en cuenta que podemos estar enfrentando más de una cosa a la vez, y eso también es importante saberlo y reconocerlo, porque puede que necesitemos usar varias estrategias diferentes.
Pruebas y Ensayos
Si se trata de una prueba o ensayo, podemos preguntarle a Dios cosas como: “¿Qué debo aprender durante este tiempo? ¿Qué quieres cambiar en mí?” Debemos prestar atención a los patrones y notar si lo mismo parece repetirse una y otra vez. Si es así, podemos preguntarle a Dios qué es lo que no vemos. Además, necesitamos asegurarnos de caminar en total sumisión a Dios durante estos tiempos. La sumisión es uno de los puntos más importantes. 1 Pedro 4:12; Santiago 1:2–4.
A veces podemos pensar que todo lo que percibimos como malo viene del enemigo, pero no todo proviene del diablo. Podríamos estar luchando contra el enemigo como si estuviéramos en guerra espiritual, pero ese ni siquiera es el problema. Podemos estar gritando al enemigo, atándolo y reprendiéndolo, cuando en realidad estamos en una prueba. Hay momentos en que Dios nos coloca en una situación para ver si vamos a vivir nuestra fe, si vamos a mantenernos firmes y si vamos a mantener nuestros corazones cerca de Él. Él quiere saber si lo buscaremos a Él o si empezaremos a apoyarnos en nuestro propio entendimiento y perderemos nuestra fe.
A veces estamos en una prueba y Dios quiere que aprendamos algo, pero no estamos entendiendo lo que Él intenta mostrarnos. Podemos incluso estar luchando contra el enemigo, en guerra espiritual, y todo el tiempo Dios nos está diciendo: “No, espera, quiero que aprendas esto, quiero que te apoyes en mí, quiero que te acerques más a mí, quiero que profundices tu fe en mí y quiero que mires hacia mí.” Deuteronomio 8:2; Malaquías 3:3; Santiago 1:2–4.
Si se trata de una prueba y no podemos descifrar lo que Dios quiere mostrarnos, debemos profundizar más. Esos son los momentos en los que debemos volver a lo básico. Debemos sumergirnos en la Palabra, orar y ayunar. Debemos buscar a Dios y realmente preguntarle: “¿Qué hay en mí que necesitas cambiar? ¿Qué hay en mí que necesita ser removido?” Dedica tiempo a buscarlo a Él y Su voluntad para tu vida. Clámale, corre hacia Él y no te alejes. Sé rápido para escuchar lo que Él dice y mantente alerta contra la amargura y la ira. Santiago 1:19–20.
Tal vez Él está listo para llevarnos a un nuevo nivel en Él, un nuevo nivel de ministerio, un nuevo nivel en nuestra caminata espiritual, o un nuevo nivel en nuestro matrimonio, pero hay algunas cosas que debe cambiar primero y está usando la situación para provocar el cambio necesario. A veces hay purificación que debe realizarse, y Él puede usar una prueba, un ensayo o un tiempo en el desierto para hacernos lo que Él quiere que seamos y para que miremos y actuemos más como Él. Tal vez nos está dando la oportunidad de volver a hacer de Él el centro de nuestras vidas. Quizá perdimos nuestro enfoque, y Él, por Su gracia y misericordia, nos da la oportunidad de reenfocarnos. 1 Pedro 1:6–7; Zacarías 13:9; Santiago 1:2–4.
Consecuencias de Nuestras Acciones
Incluso después del arrepentimiento, a veces debemos caminar por las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. El arrepentimiento no siempre elimina las consecuencias de nuestras malas elecciones. Algunos ejemplos de malas decisiones son: lujuria, adulterio, drogas, mentiras, ira, asesinato, aborto y actitud crítica. Podemos arrepentirnos de estas cosas y ser totalmente perdonados, pero a veces aún debemos vivir con las consecuencias de nuestras acciones.
Cuando experimentamos las consecuencias de nuestras acciones, es buena idea permitir que sea un momento de enseñanza y aprender de ello. También debemos permanecer en oración profunda. Dios puede usar cualquier cosa, y Él lo hace. A menudo toma lo que el enemigo quiso usar para destruirnos y lo convierte para Su gloria. Nada es imposible con Dios, y siempre hay esperanza sin importar la situación. Cuando fallamos y caemos, debemos levantarnos rápidamente y correr al Padre. Debemos pedirle que reconstruya las piezas de nuestra vida durante los tiempos en que hemos intentado hacerlo por nuestra cuenta y a nuestra manera. Su manera es la única manera. No importa por lo que estemos pasando, no hay nadie que pueda arreglar la situación excepto Dios. Él siempre está con nosotros. Josué 1:9.
Guerra Espiritual
También podríamos estar en guerra espiritual, pero pensamos que estamos pasando por una prueba, por lo que ignoramos por completo al enemigo. Estamos acercándonos a Dios, leyendo la Biblia y orando, lo cual no es malo en absoluto. Son todas cosas excelentes y deberíamos hacerlas de todas formas, incluso si no estamos bajo un ataque espiritual. Todas forman parte de la guerra espiritual y de nuestro camino cristiano, y no debemos dejarlas de lado, pero podríamos estar pasando por alto una parte clave para ganar la victoria total en la situación. También debemos usar nuestras armas de guerra para luchar contra el enemigo cuando estamos en medio de la batalla.
Nuestra identidad proviene de Dios. Él es nuestro Creador y nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos, pero debemos preguntarnos: ¿Realmente entendemos quiénes somos en Dios? ¿Realmente entendemos lo que Él dice que somos? Si esta es un área de lucha, recomiendo hacer una búsqueda bíblica por tema sobre quiénes dice Él que somos. Romanos 8:31.
Jesús nos ha dado autoridad sobre el enemigo, y una vez que sabemos quiénes somos en Él, podemos comenzar a caminar plenamente en esa autoridad. De ninguna manera tenemos que soportar los ataques del enemigo. Podemos pasar a la ofensiva y recuperar nuestro territorio. Lucas 10:19; Marcos 16:17–18.
Tácticas del Enemigo
Es muy importante aprender y entender las tácticas de nuestro enemigo. Conocerlo nos ayudará a estar siempre alerta y verlo venir desde lejos. Él es muy astuto y no se presenta tal como es. Si lo hiciera, nunca caeríamos en sus engaños. Recuerda, logró convencer a 1/3 de los ángeles para que se rebelaran contra Dios, y ahora él y sus legiones de demonios están constantemente tramando nuestra destrucción. También engañó a Eva, quien caminaba con Dios cara a cara todos los días. Si pudo hacer eso con los ángeles y con Eva, cuánto más debemos estar alerta contra él. Esto no significa que debamos vivir con miedo, pero sí significa que no debemos tomarlo a la ligera. Es un enemigo contra el que debemos protegernos intencionalmente. No debemos ignorarlo ni pretender que no existe. Debemos aprender a reconocer sus ataques y hacer que se retire cada vez. Si el enemigo no puede atarte en el pecado, intentará atraparte en el miedo y la ansiedad, y/o atraparte en el legalismo. Puede decir cosas como: “Vas a volver a fallar y te atraparán otra vez, nunca serás libre, acabas de fallar y voy a regresar,” etc. También puede decirte que no eres realmente libre. Mentirá y dirá que la liberación no funcionó y que no eres realmente libre. Cuando hace esto, está intentando atraparte nuevamente con miedo y duda. Sé consciente de que hay un enemigo, lucha contra el enemigo, pero enfócate en Dios. Tenemos armas para luchar, y nunca más debemos temer al enemigo. No tenemos que rendimos ni aceptar sus ataques.
Lista de Tácticas del Enemigo
Matar, Robar, Destruir: Él quiere separarnos de Dios por la eternidad y usará cualquier medio necesario. No pelea limpiamente, y es cruel. Te golpeará cuando estés caído e incluso creará momentos de debilidad, usando a nuestros familiares y amigos más cercanos cuando sea posible. Juan 10:10
Ataca la Mente: El primer lugar donde el enemigo ataca es la mente. Si puede capturar el territorio de tu mente, tus pensamientos y la manera en que operas, pronto te tendrá en esclavitud. Ten mucho cuidado con los pensamientos que entretienes y permites que crezcan.
Sutil / Astuto: Viene disfrazado de inocencia, un poco de esto o un poco de aquello. Se infiltra con un poco de pecado aquí y allá, y antes de que te des cuenta estás de nuevo en esclavitud. Si le damos una pulgada, tomará una milla.
Acechando: Siempre está buscando una manera de entrar en nuestras vidas. Los demonios están a nuestro alrededor y constantemente tratan de encontrar un punto débil. Se esconden en lugares oscuros observando nuestros hábitos y reacciones para encontrar una mejor forma de hacernos tropezar.
Distorsiona la Palabra de Dios: Siempre intentará traer malentendidos al significado de la Palabra de Dios. Puede intentar usar la Palabra para traer condenación, duda y enojo. Incluso tratará de cegarnos a la verdad de la Palabra de Dios y a la verdad que otros cristianos tratan de compartir con nosotros. Intenta torcer la Palabra de Dios y las conversaciones con otros para traer división y causar confusión y duda.
Tentación: Él lanzará todo tipo de tentaciones para intentar hacernos tropezar y volvernos a la esclavitud. Por eso es tan importante reconocer qué derechos legales se crearon que permitieron que los demonios entraran en tu vida. Puedes estar seguro de que intentará lo mismo otra vez. También añadirá otros, pero definitivamente tratará de atraparte en el mismo pecado que originalmente permitió que los demonios entraran. Mantén los ojos abiertos a la tentación y a cómo el enemigo puede usar situaciones, incluyendo a otras personas, para intentar que vuelvas a abrir puertas. La liberación saca a los demonios y la disciplina los mantiene fuera. Reconocer qué puertas usaron para entrar y asegurarse de que no te vuelvan a atrapar es clave para permanecer libre.
Acusándonos: El enemigo siempre nos está acusando. Está delante de Dios diciéndole lo malos que somos día y noche. Hace lo mismo con nosotros. Creo que de aquí proviene gran parte del “auto-habla” negativo. Literalmente nos odia tanto que constantemente intenta susurrarnos al oído para hacernos[7] odiarnos a nosotros mismos. Apocalipsis 12:10
Hace Intercambios: Él dice: “Tú me das eso y yo te daré esto.” Intentó hacer eso con Jesús. Le dijo: “Te daré el mundo si te inclinas ante mí.” Hace lo mismo con nosotros. Constantemente intenta intercambiar cosas con nosotros. Mateo 4:1–11; Ezequiel 28:15–19
Se Esconde en Lugares Oscuros: Le encanta darnos pesadillas y también le encanta permanecer oculto en la oscuridad.
Mentiras: La mentira usualmente comienza como un susurro en nuestro oído. A menudo la confundimos con nuestros propios pensamientos. Nos susurra una mentira, la rumiamos, comenzamos a creerla, la decimos y entonces se crean ataduras. Algunas de las mentiras incluyen: “Dios no te ama; serás como fulano; nunca cambiarás; nunca serás suficiente; nadie te ama,” etc. A veces mezcla un poco de verdad con sus mentiras para hacerlas más atractivas y más difíciles de detectar. Se le llama el padre de la mentira por una buena razón. Juan 8:44
Condenación Disfrazada de Convicción: Hay una manera fácil de distinguirlas. La condenación te dirá que Dios no podría perdonarte, que está enojado contigo, que has ido demasiado lejos. Te alejará de Dios. La convicción, por otro lado, te atrae hacia Dios. Es Él atrayéndote para arreglar las cosas con tu Padre amoroso. La condenación te golpea y te hace huir de Dios con culpa y vergüenza. La convicción real te impulsa hacia Dios. Dios siempre nos atraerá hacia Él y el enemigo siempre intentará alejarnos de Él.
Trae a Relucir Nuestro Pasado: El enemigo hará esto una y otra vez por una de dos razones. Para atraparnos en los remordimientos del pasado y para atraparnos en la nostalgia de los “buenos viejos tiempos” que ya pasaron. Cualquiera de los dos puede crear ataduras difíciles de romper. No te quedes atrapado en tu pasado ni en los “qué hubiera pasado si…”. Al igual que Lot, debemos avanzar y no mirar atrás, a diferencia de su esposa. Se llama pasado por una buena razón. Génesis 19:26
Crea Caos: El enemigo crea caos en nosotros o en nuestro entorno. Trata de llevarnos constantemente de una crisis a otra. Intentará agotarte para mantenerte cansado y distraído, haciendo más difícil luchar contra él.
Se Disfraza como el Espíritu Santo / Pretende Ser Algo que No Es: Él no se presenta en su forma verdadera. Muchas veces finge ser lo opuesto de quien y lo que realmente es. He expulsado varios demonios que me han dicho que fingen ser el Espíritu Santo y hablan a las personas en las que viven. Crean una confusión masiva de esta manera. Esto explicaría por qué he escuchado a personas decir que Dios les ha dicho cosas que contradicen directamente Su Palabra, pero están seguras de que han escuchado de Dios. 2 Corintios 11:14
Qué Pasaría Si: Puedes quedar atrapado en un mundo de fantasía porque siempre estás jugando con la vida en tu cabeza y creando escenarios de “qué pasaría si…”.
Entretenimiento / Decoración / Joyería: Él es astuto en esta área. Muchas veces ni siquiera notamos cómo se está infiltrando a través de los programas que vemos, los libros que leemos, los juegos que jugamos o la música que escuchamos. Sé muy selectivo con las cosas que permites en tu hogar y asegúrate de saber todo lo que tus hijos están viendo, escuchando y leyendo. Los dibujos animados con magia pueden parecer muy lindos, pero también son muy peligrosos. Personalmente he expulsado demonios de niños que entraron por ver programas con magia en ellos. No es un juego, y puede llevar a la destrucción. No importa lo inocente que parezca, el enemigo no lo ve así. No le importa qué significado le des a algo; solo le importa si le da acceso legal a tu vida.
Engaña: Por esto debes tener mucho cuidado con quién y qué enseñanza escuchas y con los ministerios que sigues. Muchos ministerios están llenos de engaños. Ya sea que lo sepan o no, han permitido que espíritus seductores dirijan sus enseñanzas y acciones. 1 Timoteo 4:1; Apocalipsis 12:9
Envía Enseñanza / Profecía Falsa: El enemigo falsifica las cosas de Dios. Debemos caminar con discernimiento, para no caer presa de doctrinas o ministerios falsos. Algo puede parecer, e incluso sentirse correcto, pero una vez que empezamos a probar si concuerda con la Palabra de Dios, puede quedarse corto.
Señales y Milagros Falsos: Que un ministerio o una persona realice una señal o un milagro no garantiza que sean de Dios. Debemos probar los espíritus y asegurarnos de que realmente provienen de Dios. Algunas formas rápidas de hacerlo son preguntarnos: ¿la señal o el milagro contradicen la Palabra de Dios? Si es así, no es de Dios. Dios no contradice Su Palabra. Las señales y milagros deben llevar a las personas al arrepentimiento y al Señor. Si solo traen gloria a la persona, hay un problema serio. Todo lo que se haga debe siempre apuntar a Jesús, guiar a otros hacia Él y crear un ambiente donde los perdidos encuentren salvación. De la misma manera que probamos las palabras proféticas, probamos ministerios, doctrinas, señales y milagros. Algunas preguntas que debemos hacernos son: ¿coinciden con la Palabra de Dios? ¿Glorifican a Dios, a uno mismo o al hombre? ¿Simplemente me hacen sentir bien o me acercan más a Dios? ¿Salgo queriendo vivir una vida más cercana y mejor con el Señor? ¿Me atraen a un nivel más alto de vida o me hacen justificar mi pecado? También, una advertencia: solo porque algo “parezca” el Espíritu Santo no significa que lo sea. En el Antiguo Testamento, cuando Moisés estaba delante de Faraón y realizaba muchas señales y milagros, Faraón tenía sus magos haciendo las mismas cosas. No podemos juzgar algo como un movimiento de Dios simplemente por cómo se ve. Debemos profundizar y verificar que de hecho es el Espíritu Santo. 1 Juan 4; Apocalipsis 16:14; Éxodo 7:21–22
Torcer: Le encanta torcer todo, incluyendo la Palabra de Dios, nuestras palabras y las palabras de otros. Hace esto para provocar división y confusión. ¿Alguna vez has tenido una conversación con alguien, y esa persona escuchó que dijiste algo, y estás seguro de que no lo dijiste o no lo dijiste de la forma en que lo escucharon? El enemigo ama hacer esto para generar contienda, división y confusión. Génesis 2:16–17; Génesis 3:1–5
Distracciones: Esta es un área enorme que el enemigo utiliza en nuestra contra. Todos tenemos vidas ocupadas y cosas que lograr. Es muy fácil dejar que las cosas del Señor pasen desapercibidas. Podemos distraernos por la falta de tiempo, nuestra carrera/trabajo, la familia, los pasatiempos e incluso las cosas del Señor. Tan pronto como tomamos nuestra Biblia, un millón de cosas que necesitan hacerse empiezan a pasar por nuestra mente. O cuando intentamos orar, nuestro teléfono comienza a sonar sin parar. Podemos ver nuestro programa favorito durante horas, pero quedarnos dormidos después de cinco minutos de oración o lectura de la Biblia. También podemos estar tan ocupados con el ministerio y las cosas del Señor que descuidamos nuestra relación con Él. Hacer cosas por Él es excelente y necesario, pero no puede reemplazar nuestra relación personal con Él. Nada puede reemplazar estar con Él. Podemos estar haciendo todas las cosas correctas en cuanto a servir al Señor, pero podríamos estar perdiéndonos de lo más importante: pasar tiempo de calidad uno a uno con Jesús, sentados a Sus pies. El tiempo pasado a Sus pies es donde desarrollamos una relación cercana con Él. Es un tiempo para derramar nuestro corazón ante Él y para que Él hable a nuestras vidas. También es un tiempo para aprender de Él, crecer en nuestra relación con Él y llegar a ser más como Él. Lucas 10:38–42
Manipulación: Al enemigo le encanta dominar, manipular y controlar. Si esta era un área con la que luchabas, ten cuidado de no volver a caer en viejos hábitos. Además, si eras fácilmente manipulado por otros, es momento de crear límites saludables en tu vida y asegurarte de ser consistente con ellos.
Roba la Palabra de Dios: Esto puede presentarse en la forma de olvidar lo que lees, cansarte cada vez que intentas estudiar la Palabra y no poder entender el significado de lo que estás leyendo.
Miedo: El miedo puede venir en muchas formas, pero el objetivo es el mismo: paralizarte y evitar que avances.
Arrepentimiento: El enemigo también intentará hacer que te quedes atrapado en tu pasado para que nunca avances hacia tu futuro. El arrepentimiento y lo qué[8] hubiera pasado si… de la vida son dos formas en que intentará mantenerte atrapado. Todos tenemos cosas que hemos hecho y desearíamos poder cambiar, pero no dejes que el enemigo te quede[9] atrapado allí. Si tienes mucho arrepentimiento, intenta resolverlo pidiendo disculpas a quienes estuvieron involucrados, pide perdón a quien necesites, pide a Dios que te perdone y luego entrégalo a Él. Haz tu mejor esfuerzo para no volver a ese lugar. No te detengas ni te demores allí.
Enfermedad Física / Enfermedad Mental: Si esta era el área de ataque del enemigo, puede intentar decirte que te volverá a enfermar, o que nunca te recuperarás, o que nunca serás libre en esta área. También puede intentar darte síntomas falsos o reales de enfermedad. Al primer signo de síntomas que regresan, no los aceptes. Haz exactamente lo contrario atándolos y reprendiendolos en el nombre de Jesús. Recuerdale al enemigo que has sido liberado y rechaza permitir que la esclavitud vuelva a entrar. Agradece verbalmente a Jesús por Su sanidad y libertad que te ha dado.
Ataques a nuestra identidad: El enemigo quiere confundir, cegar y robar quién Dios nos ha llamado a ser. Cuando comenzamos a caminar en la identidad que Dios nos dio, el siguiente paso es caminar en Su autoridad y Su propósito de reino. Eso es lo que el diablo quiere impedir más que cualquier otra cosa. Mira la Palabra de Dios y Su voz para que te diga quién eres en Él.
Puertas Abiertas: Presta mucha atención a cualquier puerta que tengas abierta, asegúrate de que esté cerrada y permanezca cerrada.
Adicciones: Necesitarás evitar los lugares, personas y cosas conectadas con la adicción. También deberás trabajar en esos viejos hábitos y reemplazarlos con nuevos. Incluso podrías beneficiarte de un grupo cristiano de apoyo para la sobriedad.
Relaciones Tóxicas: Rompe los patrones negativos y busca a Dios para dirección sobre a quién tener en tu vida y a quién mantener fuera. Los límites saludables son algo positivo. Además, antes de empezar a salir con alguien, pide el consejo de Dios sobre con quién salir. Si quieres casarte, asegúrate de ser guiado por Dios. La sanidad de relaciones tóxicas pasadas también es imprescindible. Sugiero sanar y estar completamente entregado a Dios antes de considerar salir con alguien de nuevo. Una vez que empieces a salir, presta atención a cualquier señal de alerta y asegúrate de ser guiado completamente por el Espíritu Santo. Tus sentimientos y emociones pueden engañarte fácilmente y hacer que ignores las señales de alerta. No dejes que tus emociones dirijan tus decisiones. Tu peor enemigo será comprometer tu carácter, moral y estándares piadosos. Protégelos y rechaza ceder en esta área. El enemigo puede intentar decirte que a menos que te comprometas, estarás solo por el resto de tu vida. Si te dice eso, asegúrate de no permitir que la soledad o la desesperación te lleven a una mala decisión que pueda tener consecuencias de por vida.
Lujuria: Evita las áreas que crean lujuria, como redes sociales, internet y otros lugares. Si tienes una personalidad coqueta, cámbiala. Todo lo relacionado con la lujuria y la seducción debe ser eliminado de tu vida y personalidad. Puede haber personas que necesites eliminar de tu vida porque ambos cruzaron líneas que no deberían haberse cruzado. Consigue un compañero de rendición de cuentas para ayudarte en esta área si es necesario. Asegúrate de tener personas en tu vida con las que seas totalmente honesto sobre tus luchas.
Actitud/Palabras Críticas, Votos/ Maldiciones Verbales: Hay mucho poder en nuestras palabras y confesiones. Asegúrate de no creer ni estar de acuerdo con ningún tipo de mentira. Por ejemplo: “Esto nunca cambiará; siempre seré así; simplemente soy así; soy estúpido; arruiné mi vida; el médico dice que tengo esto y no hay cura; no puedo amar ni ser amado; etc.” Además, asegúrate de ajustar cómo hablas sobre otros y cómo te sientes respecto a ellos, así como respecto a ti mismo. Habla vida y no muerte, victoria y no derrota. Es importante considerar cada palabra que salga de tu boca. Mateo 12:36–37
Consejos prácticos para luchar contra los ataques del enemigo
Relación con Jesús: Somos liberados para poder acercarnos más a Jesús. Esto nos permite escucharlo mejor y seguir Su llamado en nuestras vidas. Nuestra relación con Jesús es la clave para permanecer libres y caminar en quien fuimos creados para ser. Él debe ser el primero en nuestra vida. Estás llamado a vivir una vida de sumisión a Él. Debemos postrarnos a Sus pies y tomar Su voluntad, Su propósito y Su plan. No hay lugar para el orgullo ni la rebelión. Debemos caminar siempre en total sumisión a Él.
Oración: Diariamente, haz tiempo para Jesús, Siéntate a Sus pies y crece en tu relación con Él. Nada puede reemplazar tu tiempo con el Señor. Sentarse a Sus pies es donde aprendemos de Él, donde hablamos con Él y Él habla con nosotros. Es allí donde Él derrama Su unción y Su amor. Debemos ser intencionales acerca de nuestra relación con Jesús y buscar activamente acercarnos más a Él, aprender de Él y estar sometidos a Él. El enemigo causa un muro entre Él y nosotros. Una vez que ese muro se vaya, puedes estar más cerca de Él que nunca antes.
Manteniendo nuestros pensamientos limpios: No te enfoques en el lado negativo de las cosas y no hables negativamente sobre tu vida o tus situaciones. Cuando sientas emociones negativas o escuches pensamientos negativos, contrarréstalos verbalmente con palabras positivas de la Biblia. Habla vida. Ajusta cómo hablas de ti mismo y de los demás. 2 Corintios 10:5; Filipenses 4:8; Proverbios 18:2.
Vida de pensamiento: Mantén tu vida de pensamiento bajo control. No entretengas pensamientos del pasado (arrepentimiento), fantasía, etc. Derriba todo pensamiento que no esté alineado con la Palabra de Dios. No les des ni una cantidad mínima de tu tiempo. A menudo, en lo que pasas tiempo pensando, eventualmente saldrá en tus comportamientos y en tu vida. Por eso debemos enfocarnos en las cosas de Dios.
Habla la Palabra de Dios: La Escritura es muy poderosa. Te mantendrá conectado con Dios y también hará huir al enemigo. Escoge escrituras que hablen específicamente de tu vida y situación y repitelas en voz alta. También podemos usar las Escrituras para hablar en contra del enemigo y en oraciones a Dios.
Alabanza y adoración: Las alabanzas empujan la oscuridad hacia atrás y nos acercan a Dios. También te recuerda la bondad de Dios. Si sientes que el enemigo ataca, comienza a contar verbalmente todas las cosas que Dios ha hecho por ti. Conoce tu identidad en Él y pon al enemigo en aviso de que sabes lo Dios[10] dice que eres y que sabes quién es tu Dios.
Arrepentimiento: Sé rápido para arrepentirte cuando peques. Además, pídele al Espíritu Santo que te socorra de inmediato cuando falles. Invítalo a enseñarte los caminos de Dios. Pídele a Dios que te permita ver a las personas como Él las ve, sentir por los demás como Él siente por ellos y amar como Él ama. Pídele que examine tu corazón y tu mente y que queme todo lo que no le agrada.
Permanece humilde y sometido a Dios: Debemos caminar siempre en completa sumisión a Él. Debemos dedicar nuestras vidas a Dios y poner nuestra voluntad, planes y propósitos a Sus pies. Romanos 12:1; Santiago 4:6.
Consejería cristiana: Si las puertas abiertas estaban conectadas con heridas del pasado y esas heridas no están sanadas, la puerta puede reabrirse. Por ejemplo: la falta de perdón. Si te arrepientes de la falta de perdón, la puerta se cierra y haces que el demonio se vaya, pero luego recuerdas la herida. La falta de perdón regresa y en ese momento la puerta puede reabrirse. Juan 5:1–14. Por eso es muy importante trabajar todas las heridas, dolores y traumas del pasado. Si resultas herido después de la liberación, asegúrate de llevar ese dolor a Dios, perdonar a la persona y soltarla. Sé rápido para arrepentirte de cualquier amargura, ira o falta de perdón.
Cambia los hábitos: Los demonios ya no están dentro de ti, pero es muy probable que tengas hábitos que deban cambiarse. Por ejemplo, si uno de tus problemas era la pornografía, puede que necesites instalar en tu telefono una aplicacion de auto vigilancia de contenidos. Si eran las drogas, puede que debas evitar ciertos lugares y personas. Si era el chisme con amigos, puede que debas alejarte hasta que ese hábito esté completamente roto. El hecho de que el demonio se haya ido no significa automáticamente que el hábito desaparecerá. Tendrás que trabajar para romper esos viejos patrones y costumbres. Parte de ese cambio es renovar tu mente diariamente mediante la oración y la lectura de la Palabra de Dios.
Discipulado: Debes asegurarte de tener un lugar donde aprender sobre el Señor, como una iglesia o un estudio bíblico. Busca a alguien que te guíe y te ayude a crecer en el Señor. No intentes hacerlo solo. Encuentra y crea un sistema de apoyo piadoso. Rodéate de personas que amen al Señor y que deseen crecer en Él.
Ataca verbalmente al enemigo: Estamos en una guerra espiritual y nuestro rival es un enemigo cuyo único objetivo es matar, robar y destruir. No podemos ser pasivos con él ni permitirle ningún espacio en nuestras vidas. No siempre tenemos que estar a la defensiva. Podemos pasar a la ofensiva y hacer retroceder al enemigo. Si él te ha quitado algo, ve y recupéralo. Expande tu territorio cada vez más. Sé tú quien tome el terreno, no él. Me encanta la historia de David y Goliat, y realmente pone la batalla contra el enemigo en perspectiva. 1 Samuel 17.
Este es un ejemplo de cómo yo enfrento al enemigo (con una voz fuerte y firme):
“Escucha enemigo, te enfrento en el nombre de Jesús de Nazaret. Yo te ordeno que tú quites tus manos de mi vida y de mi familia. Yo cancelo y rompo todo plan demoníaco y obstáculo tratando de robar, destruir o matar algo en mi vida. Tú no tienes control sobre mi vida. He dibujado una línea en la arena y he declaro[11] que tú no puedes cruzarla. Jesús me dio autoridad para pisotearte y tú estás bajo mis pies. Yo sé quién soy en Jesús. Yo sé lo que Su muerte en la cruz significa y qué poder sobre ti Él me dio. Yo sé quién Él dice que yo soy. Yo soy un hijo del Altísimo y tú no me vas a atormentar. La Palabra de Dios dice mayor es Él que está en mí que el que está en el mundo. También dice que ninguna arma forjada en mi contra prosperará. NINGUNA, ni una. Yo me pongo la armadura completa de Dios y tú no puedes penetrarla. Yo tomo el escudo de la fe y tus dardos no son rival para él. Yo sostengo la espada contra ti la cual es la Palabra de Dios.”
Es así como yo le hablo al enemigo. No es una charla en una cafetería, no es una conversación, y no hay nada que negociar. No, esta es una batalla espiritual y yo voy a luchar contra él. Nosotros no estamos en una negociación. Yo estoy dictando lo que él hará y no hará y él debe obedecer la palabra de Dios. La Palabra de Dios dice que nosotros tenemos autoridad y yo camino en esa autoridad cada día de mi vida. Le guste esto o no al enemigo. ¿Intentará derrotarme de nuevo?, sí. Es una batalla en la que nosotros estaremos involucrados hasta que lleguemos al cielo, pero nosotros no tenemos que vivir en tormento constante. Lucas 10:19
Identidad: Debemos asegurarnos de que estamos caminando en la identidad que Jesús nos ha dado. Nadie ni nada más debe dictar quiénes somos. Si no sabes quién eres en Él, busca en Su Palabra para ver lo que Él dice sobre ti, quién eres, cómo se siente Él acerca de ti, y pregúntale quién te ha llamado a ser. Todos somos llamados a ser discípulos de Jesús, y una gran parte de eso es entregar nuestras vidas por Él y morir completamente por ello. Cada día debemos tomar la decisión de levantar nuestra cruz y seguirlo a Él. Debemos caminar en la plena identidad y autoridad que Jesús nos ha dado si queremos vivir vidas victoriosas. Debemos saber quiénes somos, quién es el enemigo, y estar seguros en nuestra relación con el Señor. Marcos 16:17.
Armadura de Dios: Ponte toda la armadura de Dios diariamente. Puedes incorporar estos versículos en una oración diaria. Efesios 6:10–18.
Ayuno: Esta es una excelente manera de poner tu carne bajo control y romper viejos hábitos. También es una muy buena forma de crecer en tu relación con el Señor.
Nombre de Jesús: Hay poder en Su nombre; es el nombre sobre todo nombre. Podemos tomar autoridad sobre el enemigo usando el nombre de Jesús. Filipenses 2:9.
Sé honesto contigo mismo y con Dios: Haz un inventario personal y hazlo con frecuencia. Mírate a ti mismo con honestidad y pídele al Espíritu Santo que te muestre cualquier área en la que necesites trabajar. No vivas en negación ni minimices las cosas en tu vida que necesitan cambiar.
Limpieza del hogar: Sé cuidadoso con cada objeto que entra en tu casa. No traigas nada que tenga alguna conexión con el ocultismo y ora sobre cualquier objeto de segunda mano pidiéndole a Dios que elimine cualquier cosa demoníaca que pueda estar unida a él. Además, reprende verbalmente, ata y corta cualquier cosa que pueda estar unida a ellos en el nombre de Jesús. Si los demonios aún se manifiestan en tu casa, tienes la autoridad espiritual para expulsarlos. Primero, averigua por qué están allí. ¿Hay algún objeto que les esté dando derechos legales? Si es así, destrúyelo y haz que se vayan. Si no hay derecho legal, toma tu autoridad espiritual y haz que se vayan de tu casa. Pídele discernimiento al Espíritu Santo.
Testimonio: ¡Comparte tu testimonio con otros! ¡Habla de la bondad de Dios y ayuda a otros a ser libres! ¡La libertad es para compartirla y para ser usada para liberar a otros cautivos! Vencemos por la sangre del Cordero y la palabra de nuestro testimonio. Apocalipsis 12:11.
Fortalezas en la mente: Los patrones de pensamiento negativos son fortalezas mentales que el enemigo construye en nuestra mente. Son formas específicas de pensar, ciclos de pecado y/o viejos patrones que han estado presentes durante años, e incluso quizás durante toda tu vida. Son áreas en las que parece que no puedes liberarte o avanzar. Las fortalezas en la mente no siempre significan que un demonio esté presente (demonización). A veces pueden ser restos de un demonio y un área que necesita ser rota y posiblemente sanada.
Muchas veces tenemos pensamientos que sabemos que van en contra de lo que deberíamos estar pensando y no cedemos a esos pensamientos, pero aun así tenemos que batallar con ellos 24/7, y sigue siendo un tormento. No queremos pensar de la manera en que lo hacemos, y no queremos reaccionar como lo hacemos, pero los patrones son tan antiguos que puede parecer casi imposible cambiarlos.
Cómo se establecen las fortalezas
Los demonios vienen y comienzan a susurrarnos mentiras. Mentiras sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre Dios. Después de escuchar las mentiras por tanto tiempo, empezamos a creerlas. Cuanto más tiempo creemos las mentiras y las seguimos, más fuertes se vuelven, hasta que se arraigan en nuestro proceso de pensamiento y se vuelven como verdades para nosotros. Lo que alimentamos crece, y mientras crece, la fortaleza se hace más fuerte. Lo que comienza como pensamientos negativos aleatorios, si no se detiene, puede crecer con el tiempo hasta convertirse en una fortaleza. También podemos tener patrones de pensamiento (fortalezas) desde la infancia, creados por la familia, el ambiente del hogar, la escuela, los amigos, los maestros, los líderes de la iglesia, los entrenadores, la cultura de nuestro país, etc. Podemos repetir ideas de nuestra familia sin tener idea de si realmente estamos de acuerdo con ellas o no. Simplemente podemos estar repitiendo lo que hemos escuchado desde la niñez. Muchas fortalezas o patrones de pensamiento negativos que se transmiten de generación en generación.
Fortalezas comunes
Debemos reconocer e identificar las fortalezas para romperlas y ser libres. A continuación se presenta una lista de fortalezas comunes, pero es importante hacer un inventario personal e identificar las específicas en tu vida. Al leer la lista, ten en cuenta que algunas pueden tener muchas raíces y causas diferentes. Al buscar la causa raíz de cualquier problema, es importante orar y pedir ayuda a Dios. Algunos ejemplos de causas de fortalezas a considerar son: médicas, fortalezas mentales y patrones de pensamiento negativos que aún no han sido destruidos, problemas de disciplina (es recomendable crucificar la carne), consecuencias de nuestras propias decisiones, presencia de demonios en nuestra vida, resultado de vivir en un mundo caído o pasar por una prueba. También ten en cuenta que puedes tener una situación con más de un origen, o que tenga capas de causas que debas tratar.
Depresión: Esto incluiría duelo, desesperanza, tristeza, pérdida de pasión, baja energía, incapacidad para concentrarse, problemas de sueño, pensamientos suicidas y posiblemente la incapacidad para identificar por qué sientes cualquiera de estas cosas. Incluso puede parecer que vienen sin razón aparente y surgen de la nada, tomándote por sorpresa. Puede llevarte a creer que Dios te ha olvidado, que no tiene un propósito para ti, un llamado para tu vida, o que nunca te ayudará.
Ansiedad y miedo: Incluye fobias, TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) y terror. Esto puede incluir preocupaciones que se sienten como si te estuvieran estrangulando. Puede ser impulsado por la necesidad de agradar a los demás y sentir que debemos ser perfectos, el miedo a lo que otros piensan y el compararnos constantemente con los demás. Esta categoría también puede incluir cualquier otro tipo de miedo. Hay muchos: miedo a la muerte, al rechazo, al abandono, al fracaso, a la muerte de otros, al futuro, etc.
Inmoralidad sexual y pornografía: Esto incluiría la lujuria y las fantasías lujuriosas. Muchos luchan en esta área y no buscan ayuda por vergüenza o incluso por la mentira de que “todos lo hacen, así que no es gran cosa.” El pecado sexual da a luz la muerte espiritual, por lo tanto, es vital llegar a la raíz del problema y tratarlo.
Falsa visión de los demás: Esto incluiría mentiras sobre otros, siempre mirar lo que está mal en las personas, la difamación, burlarse de otros y/o pensamientos y actitudes críticas dirigidas hacia ellos. También puede incluir ver a las personas de la misma manera que vemos a personas de nuestro pasado y juzgarlas en base a esas experiencias. Ejemplo: Comenzar una nueva relación pero mirar a la persona igual que mirabas a aquella del pasado que te hirió.
Celos y envidia: Las redes sociales realmente alimentan esta fortaleza y crean un ambiente de búsqueda y promoción del ego. Podemos comenzar a ser impulsados por el deseo de tener más seguidores y “me gusta”. También podemos comenzar a comparar nuestras vidas con las que vemos en línea. Empezamos a desear lo que otros tienen y nos volvemos insatisfechos con lo que tenemos. Nos preguntamos por qué Dios no nos da las mismas cosas, cuando en realidad no tenemos idea de cómo viven realmente las personas que vemos en las redes. Obtenemos una “imagen perfecta” de su vida que puede no estar basada en la verdad. Todos tenemos batallas y luchas, pero eso es fácil de esconder de la cámara.
Baja autoestima: Esto puede causar sentimientos de que todos nos odian, que a nadie le agradamos, e incluso hacernos sentir que Dios no nos quiere ni nos ama. Puede hacernos sentir que no encajamos con nuestra familia, amigos o grupos de la iglesia. Podemos sentirnos diferentes, solos, abandonados y aislados. Esto también incluiría una autoestima falsa que parece positiva, pero que en realidad oculta una baja autoestima.
Orgullo: Esta es una fortaleza importante que superar. Puede llevarnos a sentir que podemos vivir la vida por nuestra cuenta y convencernos de que ni siquiera necesitamos a Dios. No lo decimos abiertamente, pero este tipo de fortaleza excluye a Dios y nos hace creer que sabemos lo que es mejor para nuestras vidas. Por lo general, trae algunos “amigos” consigo: el control, la manipulación y el estar completamente centrados en uno mismo.
Trauma: El trauma puede crear pensamientos atormentadores que nos mantienen atrapados en el ciclo de revivir la experiencia una y otra vez. Muchas enfermedades mentales provienen del trauma. Satanás las usa para atormentarnos y crear patrones de pensamiento defectuosos que causan una visión distorsionada del mundo, de nosotros mismos y de Dios.
Algunos ejemplos adicionales que no he mencionado son: rechazo, fracaso, carencia, adicción, crítica exagerada hacia otros, problemas de salud, problemas relacionados con la identidad, pensamientos obsesivos que no se detienen. La lista es infinita e incluye cualquier área en la que no puedas alcanzar la libertad.
Rompiendo Fortalezas
Dios quiere nuestras mentes libres y a nosotros libres de tormento, y necesitamos Su ayuda para romper las fortalezas. Debemos reconocer que nuestra mente es una propiedad que está ocupada ya sea por Dios o por Satanás. Debemos ser muy honestos con nosotros mismos y hacer un balance de quién tiene más territorio en nuestras mentes. Tenemos la elección de poner nuestras mentes en la carne o en el Espíritu, y en lo que pongamos nuestras mentes, eso es lo que llegaremos a ser. Romanos 8:5.
Cuando yo estaba estudiando y trabajando en el mundo secular como terapeuta familiar, esto se entendía como una profecía auto cumplida. Te conviertes en lo que piensas que eres. Lo que miramos y escuchamos importa. Si estamos mirando cosas llenas de lujuria, maldiciones y otros pecados, eso es lo que eventualmente saldrá de nuestras bocas y vidas. Lo que ponemos dentro sale, y lo que pensamos también sale.
Lo que ponemos en nuestras mentes se manifestará en nuestras vidas. Las fortalezas en la mente a menudo dictan lo que hacemos, y ellas salen en nuestras acciones porque nuestros pensamientos impulsan nuestras acciones. Nos convertimos en esclavos de las mentalidades, y la mente dicta las acciones del cuerpo. Dios está listo para pelear por nosotros. Él quiere que seamos libres, y cualquier otra cosa es una mentira del enemigo. Satanás miente y dice que siempre estaremos en esclavitud, pero eso no es verdad. Debemos romper patrones y hábitos, y Dios siempre nos ayudará a hacer eso si nos humillamos y le pedimos.
La Palabra de Dios expresa verdad y destruye fortalezas. Cuando escuchamos la verdad, las fortalezas pueden ser rotas. Por esto es importante leer y escuchar la Palabra de Dios a través de la lectura personal y de una enseñanza bíblicamente sólida. Nada toma el lugar de que nosotros entremos en la Palabra de Dios y encontremos Su verdad.
Luchamos en el ámbito espiritual, y debemos usar armas espirituales. Nuestras armas no son carne y sangre; no podemos negociar con las fortalezas para sacarlas, medicarlas para sacarlas, intentar convencerlas para sacarlas, y tampoco tiene sentido discutir con otros que las tienen. No sirve de nada discutir con personas que tienen fortalezas. El poder de Dios, Su Palabra, y la Sangre de Jesús es lo único que los libera a ellas y a nosotros. Las personas se acostumbran a sus fortalezas porque han estado allí por tanto tiempo, pero no importa cuánto tiempo o que tan fuertes sean, Dios puede romperlas en un momento. 2 Corintios 10:3–4.
Derribar Imaginaciones y Argumentos: Debemos derribar cada imaginación y pensamiento que no se alinee con la Palabra de Dios. No podemos permitirles pasar ni siquiera un segundo en nuestra mente. Cada vez que viene un pensamiento que no es verdad, debemos tomarlo cautivo y expulsarlo por la fuerza. No podemos permitir que las mentiras permanezcan ni por un momento. No tienen ningún beneficio en nuestras mentes, y deben ser desalojadas inmediatamente. 2 Corintios 10:5.
Argumentos: Estos son pensamientos que son ideas erróneas que van en contra de la Palabra de Dios, y a menudo las aceptamos como la verdad. Ejemplos: todavía puedo pecar y estar bien, esto realmente no es tan malo, seguramente a Dios no le importa si solo hago esto. Esto también incluiría conceptos, ideas y doctrinas que han sido pervertidas y van en contra de la Palabra de Dios. Son hechas por el hombre e inventadas sin fundamento escritural. Debemos dejar de seguir doctrinas falsas y mensajes agradables porque pueden crear fortalezas en nuestra mente. Las fortalezas se solidifican cuando obedecemos y seguimos las mentiras del enemigo. Debemos atar cualquier pensamiento que vaya en contra de la Palabra de Dios. Átalos, enciérralos, derríbalos y mantenlos cautivos. Nuestros pensamientos a veces son como animales salvajes que deben ser encerrados y contenidos. Intentan cobrar vida propia. Si no tomamos los pensamientos inquietos cautivos, ellos nos tomarán cautivos a nosotros. No podemos permanecer en las fantasías o argumentos, en cambio debemos reconocerlos y derribarlos con la verdad. Debemos elegir creer y seguir la Palabra de Dios.
Someter nuestra Mente, Voluntad y Emociones a Dios: Esto es una necesidad. Necesitamos caminar en total sumisión a Dios y pedirle que nos haga más como Él. Debemos caminar en el Espíritu, vivir de la manera que Él dice que vivamos (la Biblia), y someter nuestras vidas a Él. Todo lo que necesitamos fluye de una sumisión total a Él. Es una elección diaria poner nuestras vidas a Sus pies y permitirle hacer lo que Él quiera hacer en y con nosotros. A medida que caminamos con Él, nuestra mente, voluntad y emociones serán más como las Suyas. Nuestras mentes son renovadas y alineadas con Él y Sus propósitos. Ya no somos esclavos del pecado, y nuestras mentes están siendo renovadas y restauradas y nuestras emociones sanadas. Es una mentira decir que somos productos dañados. Debemos dejar de vernos de esa manera. Es una mentira que el enemigo nos dice para mantenernos atascados. Necesitamos ser renovados y dejar el viejo yo y quitarnos la vieja naturaleza. No estamos dañados, rotos o por debajo de otros. Somos completos en Jesús. Somos quienes Él nos creó para ser. Romanos 12:2.
Diligencia, Trabajo Arduo y Consistencia: Debemos poner esfuerzo para cambiar las viejas mentalidades; no es fácil, toma tiempo, trabajo arduo y consistencia. Debemos ser diligentes y confrontar los pensamientos negativos cada vez. No los dejes permanecer ni por un momento. Tan pronto como aparezcan, derríbalos y échalos fuera.
Principios Bíblicos: Debemos ponernos en la mente de Jesús diariamente y despojarnos de las mentalidades del mundo e incluso de algunas de las iglesias que son contrarias a la Palabra de Dios. Ponte el casco de la Salvación para proteger tu mente. Debemos dejar de permitir que el enemigo nos diga qué pensar y qué creer. Él es un mentiroso y cada palabra que sale de su boca es una mentira.
Hablar y Escuchar la Palabra de Dios: La única manera de deshacer el pensamiento incorrecto es crear pensamiento correcto. Jesús luchó contra el diablo con las Escrituras, y nosotros debemos hacer lo mismo. Memoriza la escritura para usarla para combatir el pensamiento defectuoso y para renovar tu mente con la Palabra de Dios. La Palabra se hizo carne y es poderosa. Escucha la Biblia y sermones en audio para romper las mentiras del enemigo. Cuando las mentiras ataquen tu mente, di verbalmente: “Ato y reprendo esa mentira en el nombre de Jesús, la verdad es…”. Reemplaza la mentira con la verdad de la Biblia. Acostúmbrate a hablar verdad sobre tu vida y tus situaciones.
Confesar los pecados a Dios y a otros (una persona de confianza): Debemos admitir que nuestra manera de pensar está equivocada y luego confesarla. Debemos ponernos de acuerdo con Dios en que nuestro camino no está bien, pero Su verdad siempre está bien. Llévalo a la luz y deshazte de ello. El orgullo puede obstaculizar este paso, así que asegúrate de derribar cualquier orgullo. Consigue un compañero de responsabilidad si necesitas uno. 1 Juan 1:9. Debemos odiar el pecado de la misma manera que Dios lo hace. Cuando hacemos esto, exponemos al enemigo y sus mentiras, y él pierde poder sobre esa área de nuestras vidas.
Ayuno: Esto crucificará la carne y traerá todos los pensamientos cautivos.
Enfocarse en lo positivo: Necesitamos buscar las cosas buenas en la vida y no siempre enfocarnos en lo negativo. Requiere esfuerzo concentrarse y pensar en las cosas buenas, pero este es un hábito que literalmente cambiará nuestras vidas. Debemos pensar en cosas que sean amables, puras, reales, verdaderas y honestas. Debemos aplicar Filipenses 4:8 a cada pensamiento que pasa por nuestras mentes. Si los pensamientos no se alinean, debemos desecharlos. Debemos dejar de darle permiso al enemigo para estar en nuestras mentes y nuestros pensamientos. Debemos amar la verdad y derribar toda mentira.
Armas de guerra
El primer paso en la guerra espiritual es entender la autoridad que nos fue dada por Jesús. Jesús mismo nos dio autoridad para conquistar los ataques del enemigo. Él no nos dejó sin poder. Ya tenemos todas las armas que necesitamos para vivir una vida victoriosa.
Atar y desatar: Tenemos la autoridad para atar y desatar en la tierra. Por ejemplo: podemos atar el tormento mental y desatar la paz. Podemos literalmente atar al enemigo para que no ataque, hable o se mueva contra nosotros. Muchas veces, verbalmente amarro al enemigo para que no ataque mi vida y las vidas de los miembros de mi familia. Mateo 16:19.
Autoridad en Su nombre: Su nombre está por encima de todas las cosas. Cuando hablamos al enemigo en el nombre de Jesús ellos deben obedecer. Ellos entienden la autoridad en Su nombre y saben que deben obedecer. La clave es que nosotros aprendamos y reconozcamos esa habilidad y pongamos al enemigo en aviso de que entendemos el poder en Su nombre. Filipenses 2:9–11; Marcos 16:17–18. La Biblia dice que si somos Sus creyentes, señales y maravillas nos acompañarán en forma de echar fuera demonios, hablar en lenguas y sanar a los enfermos. No dice que puede, que podría, o incluso que debería. Dice que lo hará. Haremos estas cosas, y si no las estamos haciendo, tenemos que averiguar por qué.
Autoridad sobre el enemigo: Tenemos autoridad sobre el enemigo en cada área de nuestras vidas. El enemigo pertenece debajo de nuestros pies. Tenemos la habilidad de pisarlo, eso significa que está debajo de nuestros pies. No tenemos que tolerarlo en nuestras vidas. Tenemos la habilidad de trazar la línea en la arena y decirle que no puede cruzarla. Lucas 10:19–20.
Tierra Prometida
Podemos aprender a derrotar al enemigo y dejar de permitirle que corra por todos lados sobre nosotros. No tenemos que ser reaccionarios y defensivos. Podemos ir a la ofensiva y recuperar nuestro territorio que el enemigo nos ha robado. Podemos ser los que tracen la línea en la arena y digan no más. No tenemos que temer al enemigo ni a sus ataques. Si el enemigo te ha robado algo, es tiempo de recuperarlo. ¿Tiene él tu paz, gozo, fe, salud, finanzas o tu familia? Recupéralo. Échalo de tu Tierra Prometida.
¿Qué te ha prometido Dios? Cuando Él liberó a los israelitas del faraón, realizó milagros. Él hizo todo el trabajo, y ellos pudieron simplemente salir caminando de las manos de su enemigo. Él literalmente partió el Mar Rojo para que ellos salieran de la esclavitud. Cuando llegaron a su Tierra Prometida, creo que probablemente pensaron que sería igual de fácil. Sin embargo, cuando miraron su tierra prometida, todo lo que pudieron ver fueron los gigantes que ocupaban la tierra, y se llenaron de miedo. Era demasiado difícil, y la lucha era demasiado grande. Quitaron sus ojos de la promesa y solo pudieron enfocarse en los obstáculos en su camino. ¿Cuántas veces hacemos exactamente lo mismo? Dios nos da una promesa, pero ante el primer obstáculo retrocedemos porque es demasiado difícil. Dios les enseñó cómo ser libres y luego colocó su promesa delante de ellos y dijo vayan y tómala. Él dijo: “Yo te la he dado, es justo lo que necesitas y deseas, ahora ve y tómala.” Él nos ha dado las llaves y la autoridad para ir y tomar nuestra Tierra Prometida, y ahora necesitamos ir y tomarla. Números 13.
Cómo tomar la Tierra Prometida
Asalta verbalmente al enemigo con la Palabra de Dios: Esto parece tan simple, pero es tan poderoso. Habla la Palabra de Dios en voz alta contra el enemigo. Ponte a ti mismo en las Escrituras y decláralas sobre tu vida y las vidas de tu familia. También puedes usar la Palabra cuando ores: por ejemplo: “Señor, Tu Palabra dice….” Usa la Palabra contra el enemigo: “Escucha diablo, la Palabra de Dios dice resiste al diablo y él huirá. Te estoy poniendo en aviso de que te estoy resistiendo y TÚ huirás. La Palabra de Dios es verdad, no falla, así que obedecerás Sus Palabras.” Hebreos 4:12.
Alabanza y adoración: Esto atrae la presencia de Dios y repele al enemigo. Puedes usar música o simplemente comenzar a agradecerle verbalmente a Dios por todo lo que Él ha hecho por ti en tu vida. Verbaliza quién es Él y Su bondad.
Reprende y ata al enemigo en el nombre de Jesús: Ya cubrimos[12] la autoridad que tenemos en Su nombre, ahora hablemos de la aplicación práctica. Cualquiera que sea lo que enfrentes, habla directamente al enemigo y ata el ataque en el nombre de Jesús. Dile a esa montaña que se mueva y espera que se mueva. Sé agresivo y vocal.
Sangre de Jesús: Comienza a clamar la sangre de Jesús sobre tu vida, tu hogar y tu familia. Su sangre es tan poderosa, y el enemigo no puede resistirla. Al enemigo no le gusta oír acerca de Su sangre, y esto creará un cerco de protección alrededor de tu vida y las vidas de tus seres queridos.
Vida correcta con Jesús: Si queremos caminar en la autoridad dada a nosotros por Jesús, debemos estar en buena posición con Él. Debemos vivir vidas sometidas a Su autoridad y tener una relación real con Él. No podemos acceder a Su autoridad si no estamos en una relación con Él. Romanos 12:1–2.
Nuestra fe: Esta es una herramienta principal contra el enemigo. Caminamos por fe y no por vista, sabiendo que Dios está en control y nos sostiene en la palma de Su mano. 1 Juan 5:4.
Lista de verificación posterior a la liberación
Esta es una guía de referencia rápida para usar cuando enfrentas situaciones o batallas después de haber pasado por una sesión completa de oración de liberación.
¿Has intentado lo siguiente:
- Preguntarle a Dios si estás lidiando con una prueba (de parte de Él), guerra espiritual o las consecuencias de tus acciones. Tu plan de acción se verá muy diferente dependiendo de por lo que estés pasando. Si estás pasando por una prueba, deberías estar buscando la lección en la situación y lo que Dios está tratando de quitarte o enseñarte. Este sería el momento de realmente acercarte a Dios, caminar en entrega total y buscar la oportunidad de crecimiento y cambio. Muchas veces, antes de un gran avance, algunas cosas tienen que ser quitadas de nuestras mentalidades, actitudes, acciones y vidas. Si es guerra espiritual, ve a la batalla.
- Estar completamente rendido a Jesús, diariamente. Esto es imprescindible. Tenemos que caminar en un lugar donde estemos diciendo: Tu voluntad, Tu plan, Tu camino y no el mío.
- Atar y reprender: Cada vez que el enemigo entra, debes atarlo y reprenderlo. No le permitas salirse con nada. Comienza a reconocer cómo trata de entrar y atacar tu vida. Puede ser muy sutil, y también puede ser muy dramático.
- Abordar todas las fortalezas mentales. Una vez que los demonios se han ido, las fortalezas en tu mente aún pueden estar presentes. Estas fortalezas son hábitos y viejas mentalidades que deben ser demolidas y destruidas. Debemos renovar nuestras mentes diariamente y no volver a las viejas maneras negativas de pensar. Reemplaza los pensamientos negativos con la verdad de la Palabra de Dios. Combate cada pensamiento que no se alinee con la Palabra de Dios, derríbalo y destrúyelo. No pases mucho tiempo mirando atrás. Es tiempo de avanzar.
- Caminar en la autoridad que te fue dada por Jesús. Sumérgete en la Palabra y comienza a entender quién eres en Él. El enemigo está bajo nuestros pies según la Biblia. Tenemos plena autoridad sobre el enemigo, y debemos actuar como tal.
- Alabar y adorar. Si quieres que el enemigo huya, comienza a hablar de la bondad de Dios y a agradecer a Jesús por lo que Él hizo en la cruz.
- Hablar la Palabra en voz alta.
- Permanecer firme en la fe.
- Buscar sanidad. Si no estás sanado o caminando en perdón total hacia otros, por favor busca sanidad. Puede que necesites visitar a un consejero cristiano, pero asegúrate de que sea creyente en la Biblia y cristiano practicante.
- Ser rápido para arrepentirse. Cuando falles, sé muy rápido para arrepentirte y volver al camino. Cuando Jesús sanó a las personas, Él a menudo les dijo que fueran y no pecaran más. Sé que todos caemos y fallamos, pero debemos ser rápidos para levantarnos, arrepentirnos y avanzar.
- Auto-liberación. Tienes la autoridad sobre el enemigo para hablarle y hacer que se vaya.
- Buscar ayuda con más liberación. Si has intentado todo lo anterior y todavía no estás caminando en libertad completa, puede que necesites buscar más liberación.
Diferencia entre un demonio y la carne: saber cuándo se necesita liberación y/o disciplina
Demonios
Quiero comenzar hablando sobre algunos de los síntomas de la demonización. Demonización significa que un demonio ha obtenido derechos legales sobre una persona y ha tomado residencia en su cuerpo (áreas de la mente, voluntad, emociones, carne). La liberación es necesaria cuando un demonio ha obtenido derechos legales sobre la vida de una persona a través del pecado personal o generacional, maldiciones habladas, votos internos y/o lazos del alma impíos. La liberación elimina los derechos legales de los demonios y luego los demonios son verbalmente echados fuera en el nombre de Jesús.
Síntomas de demonización
Una de las principales cosas que se debe buscar es si los síntomas son intrusivos y hacen que la persona sienta que no tiene control total de sus pensamientos y/o acciones. Es casi como si tuvieran un imán que los atrae hacia el pecado/problema/síntoma. Observa los patrones en su vida así como los patrones en sus familias de origen.
Atracción hacia el pecado: Los demonios nos persuaden para hacer cosas malas y la persuasión es a menudo a través de pensamientos verbales plantados en la mente. Podemos estar discutiendo en nuestra mente por qué deberíamos evitar el pecado, pero la otra voz dice cosas como: “Seguramente una vez no hará daño, es solo un poco, esto realmente no es tan malo, Dios realmente no se preocupa si solo tienes un poco de pecado en tu vida.” Es como si el pecado con el que estamos siendo atraídos tuviera un letrero de neón encima y nos estuviera jalando directamente hacia él. Queremos mantenernos alejados, pero dondequiera que miramos, ese pecado está justo frente a nosotros. Tratamos de usar toda nuestra fuerza de voluntad para evitar el pecado, pero siempre parecemos caer de nuevo en él. Podemos tener victoria por pequeños períodos de tiempo, pero terminamos justo donde empezamos. Es un ciclo vicioso que simplemente no podemos romper sin importar cuánto lo intentemos.
Acoso: Los demonios nos estudian y [13] nuestras debilidades y luego se aprovechan de ellas. Podemos oír y ver cosas horribles en nuestra mente que no queremos oír ni ver. Muchas veces, el acoso es continuo e implacable. Puede incluir voces negativas que nos dicen qué tan malos somos, qué tan feos somos y que nadie puede amarnos. El acoso es implacable y sin importar lo que intentemos, simplemente no se detiene. Tratamos de cambiar el “diálogo interno negativo”, pero es implacable y se niega a detenerse.
Tortura: A menudo causan tormento físico y mental hasta el punto de sentir que, o temer que, vamos a enloquecer o morir. Incluso podemos oír voces que nos dicen que estamos perdiendo la mente o que otros nos están observando porque saben que la estamos perdiendo. Puede incluso llegar al punto de causar paranoia, miedo y ansiedad extrema.
Impulsos y compulsiones: Muchas veces, los demonios se presentan como síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo. No estoy diciendo que todos los diagnósticos de TOC sean de naturaleza demoníaca, pero definitivamente podrían serlo. Las compulsiones fácilmente se vuelven absorbentes y crean grandes ataduras. Esta área también puede incluir comportamientos que conducen a adicciones negativas de auto consuelo, tales como fumar, drogas, alcohol, perfeccionismo, redes sociales, automutilación y comida.
Esclavitud: Ya no sentimos que nuestros cuerpos nos pertenezcan. Sentimos que hay algo impulsando nuestro comportamiento y que está tratando de tomar el control de nuestro cuerpo y mente. No estamos en piloto automático, pero sentimos la necesidad de luchar para permanecer en control. Incluso podemos sentir deseos de rendirnos porque, sin importar cuánto lo intentemos, no podemos controlar nuestra vida de pensamiento, lo que puede llevar a culpa, vergüenza, condenación, desesperanza, depresión y desesperación. Podemos sentir que no somos buenos cristianos o que Dios está enojado con nosotros por los pensamientos pecaminosos que siempre están activos en nuestra mente. También podemos sentir que no podemos controlar nuestras acciones conectadas a comportamientos y pecados específicos. Esto puede causar que dejemos de intentar evitar el pecado, los pensamientos y los comportamientos. Podemos caer en la mentira de que somos impotentes y que simplemente así somos. Algunos ejemplos incluyen actitudes negativas, adicción, problemas de identidad sexual, etc.
Adicciones: Las adicciones pueden incluir muchas cosas diferentes como comida, alcohol, drogas ilegales, drogas legales, redes sociales, carreras, nuestra apariencia, dinero, estatus, posesiones, tomar riesgos, apuestas, sexo, pornografía, etc. Cualquiera sea el área en la que se presente la adicción, tomará vida propia y nos distraerá de las cosas de Dios. Terminará siendo nuestro enfoque y tomará la mayor parte de nuestra energía y tiempo. Se vuelve absorbente y gradualmente cambia quiénes somos hasta el punto de ni siquiera poder reconocer a la persona en la que nos hemos convertido.
Contaminación: Crean pensamientos e imaginaciones vulgares y horribles. Un ejemplo de esto sería ir conduciendo por la carretera ocupados en nuestros asuntos y de repente tener pensamientos sexuales vulgares. No estábamos tratando de tenerlos, no los queríamos, pero de repente allí están. O de repente tenemos el pensamiento de que vamos a morir, o que un miembro de nuestra familia va a morir. Los pensamientos que son intrusivos y que vienen de la nada son a menudo de naturaleza demoníaca. También pueden crear imágenes en nuestra cabeza como una película reproduciéndose. El punto clave es que somos tomados por sorpresa por ellos, y no era algo en lo que siquiera estuviéramos pensando o que quisiéramos pensar. A menudo es exactamente lo opuesto. Odiamos los pensamientos pero nos sentimos impotentes para hacer que se detengan.
Engaño: Los demonios distorsionan la verdad de Dios y mienten acerca de Dios y Su pueblo. También podemos quedar atrapados en enseñanzas falsas y religiones falsas debido a un espíritu de engaño. Incluso puede actuar como un bloqueo y sin importar cuánto lo intentemos no podemos entender la Palabra de Dios. Puede sentirse como si hubiera una pared entre las cosas de Dios y nosotros. Otra manera en que este demonio trabaja es trayendo a las personas equivocadas a nuestras vidas y haciéndonos pensar que son de parte de Dios. He visto que esto sucede tantas veces cuando las personas están saliendo. Están seguros de que Dios envió a la persona, pero es tan claro que es un demonio quien la envió. También he visto al enemigo enviar una persona casada a alguien, y se convencen de que Dios los envió. Dios nunca hará algo que esté en contradicción con Su Palabra y sentir de manera diferente es claramente alguna forma de engaño.
Colapsos Mentales y Emocionales: Los demonios pueden causar enfermedad mental y todos los síntomas de esa enfermedad. No estoy diciendo que la enfermedad mental sea siempre 100% demoníaca en su naturaleza, pero nunca debe ser descartada hasta que haya sido explorada. Ellos pueden crear síntomas como depresión, pensamientos suicidas, ansiedad, miedo, pensamientos obsesivos, compulsiones, escuchar voces, paranoia, falta de enfoque, problemas de cognición, niebla mental, falta de memoria, falta de habilidad para ver la realidad, baja imagen corporal, distorsiones en el pensamiento, baja autoestima, comportamientos de auto-daño, problemas de identidad, etc. Incluso pueden reproducir traumas pasados una y otra vez en nuestra mente para mantenernos en un estado constante de dolor, herida, arrepentimiento, vergüenza, pánico, miedo, rechazo, abandono y temor.
Esterilidad, Impotencia, Abortos espontáneos y Complicaciones Femeninas: Los demonios quieren matar, robar y destruirnos a nosotros y a nuestras familias. Este tipo de problemas son a menudo el resultado de una maldición generacional, especialmente si puedes ver patrones en la familia del individuo y no solo un solo incidente. Este sería un área de problemas continuos y persistentes. Nuevamente, no estoy diciendo que estos síntomas sean siempre demoníacos en su naturaleza, pero debe ser explorado, especialmente si los problemas son persistentes, y un patrón es fácilmente reconocido sin una causa médica.
Fracaso: Un ejemplo de esto sería experimentar impedimentos una y otra vez. Empezamos a avanzar en la vida, pero justo cuando estamos cerca del avance todo se derrumba. Intentamos e intentamos pero nada parece funcionar en las áreas de trabajos, finanzas, relaciones, negocios, pasatiempos u otras áreas de la vida. Incluso podemos tener un sueño y todas las habilidades para hacer que el sueño suceda, pero simplemente no podemos hacerlo materializar sin importar cuánto lo intentemos.
Pobreza: No importa lo que hagamos, no podemos salir adelante. El dinero que tenemos nunca parece rendir como debería y sin importar cuánto ganemos nunca es suficiente. Este es a menudo un patrón que vemos en las familias debido a una maldición generacional. Esto también puede presentarse como algo que aparentemente intenta succionar la misma vida de cada área de nuestras vidas tales como: relaciones, finanzas, familia, hogar y trabajos. Cada área puede sentirse muerta, como si no tuviera vida ni esperanza en ella.
No Poder Escuchar la Voz de Dios o Sentir Su Presencia: Podemos sentir como que no importa lo que hagamos simplemente no podemos acercarnos a Dios tanto como queremos. Oramos y sentimos como que nuestras oraciones no son escuchadas o como si hubiera un bloqueo entre Dios y nosotros. Podemos estar rodeados de personas que están sintiendo Su presencia, pero simplemente no podemos romper una pared invisible. Podemos comenzar a sentirnos aislados y como que Él no se preocupa por nosotros o no escucha nuestras oraciones. Puede conducir a sentimientos de rechazo y abandono.
Crisis: Puede ser como si fuéramos un imán para el caos y la crisis; estamos constantemente pasando de un problema a otro. Esto puede haber incluso comenzado en la infancia temprana. Estamos en un estado constante de trauma y/o crisis del cual no podemos liberarnos. Las situaciones podrían incluir choques de autos, accidentes, enfermedades, pérdida de trabajos, abuso, relaciones tóxicas, relaciones rotas, muertes de seres queridos, pérdida de estabilidad, otras pérdidas, etc.
Muertes Prematuras o Antinaturales: Este sería un patrón familiar que buscar. Podría ser una maldición generacional operando y posiblemente podría haber un pacto con el espíritu de muerte sobre la familia.
Enfermedades Crónicas o Hereditarias: Esto también podría ser el resultado de una maldición generacional y/o de un pacto hecho con demonios específicos. Los patrones que hay que buscar serían enfermedades y condiciones que afectan a varios miembros de la misma familia de la misma manera. No siempre es por un demonio o una maldición generacional, pero valdría la pena explorarlo para encontrar la causa raíz.
Historia de Abuso y Trauma: Muchas veces, los demonios usarán el trauma como una puerta abierta a nuestras vidas. Sufrir abuso o trauma no es el pecado que abre la puerta, pero nuestra reacción al abuso puede a menudo crear derechos legales. Por ejemplo, es muy común que un espíritu de miedo se mude después del trauma. El demonio comienza a hablar mentiras a nosotros, creemos la mentira, aceptamos la mentira, comenzamos a vivir la mentira, y entonces la puerta se abre de par en par para el demonio. Debemos recordar que el enemigo siempre buscará y usará cualquier medio posible para crear un derecho legal en nuestras vidas. Cuando estamos en nuestro punto más bajo, podemos garantizar que hay un demonio observando y listo para manipular la situación a su favor. Esto puede llevar a sentir que no podemos liberarnos de los efectos del trauma, y podemos quedarnos atrapados en una mentalidad de victimización. Puede llegar a estar tan arraigado en nosotros que incluso nos identificamos a nosotros mismos como una víctima y nos sentimos impotentes para cambiar. Esto puede llevar a autocompasión, vergüenza, codependencia, adicciones y bajo valor propio.
Deseo compulsivo de blasfemar contra Dios, Su Palabra y/o los predicadores: Esto podría incluir estar sentado en la iglesia y escuchar cosas horribles sobre el pastor y los miembros de la iglesia en nuestra mente. Puede que ni siquiera podamos concentrarnos en el mensaje porque todo lo que hacemos es menospreciar al predicador o a otros miembros de la iglesia en nuestros pensamientos. Los pensamientos incluyen ataques personales que son cortantes, burlones y críticos por naturaleza. Tratamos de hacer que los pensamientos se detengan, pero simplemente no se van. Puede que incluso sintamos que no encajan con nuestra personalidad, pero los aceptamos como nuestros porque son tan constantes. Este tipo de demonio también podría hacer difícil, a veces, leer la Biblia porque cada vez que lo intentamos, tenemos pensamientos negativos sobre las palabras que estamos tratando de leer. Puede que no parezcamos capaces de ver la verdad de la Palabra de Dios y la verdad de quién es Él. Podemos oír cosas horribles en nuestras mentes sobre Dios y Su Palabra que vienen en forma de burla, duda y enojo.
Hostilidad o miedo hacia personas en el ministerio: Esto es especialmente cierto para las personas en el ministerio de liberación. Esto incluye tener sentimientos de odio hacia ellos y no tener idea de por qué. También podemos acercarnos a ciertas personas y sentir sentimientos negativos hacia ellas porque el Espíritu de Dios en ellos agita a los demonios en nosotros. Incluso podemos experimentar sentimientos de ansiedad y encontrar difícil pasar tiempo aprendiendo sobre la liberación a través de libros, videos y conversaciones. Podemos distraernos fácilmente o los sentimientos negativos pueden sentirse demasiado difíciles de superar. Al tratar de aprender sobre la liberación, podemos ponernos extremadamente temerosos e incluso oír voces que nos dicen que no es real o que deberíamos evitar aprender más. También podemos experimentar reacciones físicas como fatiga extrema, dolores de cabeza, náuseas y distracciones mentales.
Repulsión contra la Biblia: Puede que tengamos dificultad para leer la Palabra o incluso para sostener una Biblia, y también podemos sentirnos incómodos cuando escuchamos a otros leer la Palabra. Podemos saber que deberíamos estar leyéndola, pero simplemente no podemos obligarnos a hacerlo. Incluso podemos tener pensamientos negativos cuando escuchamos a otros leer la Biblia. Puede que no tengamos idea de dónde vienen estos sentimientos, pero pase lo que pase, simplemente no podemos cambiar los sentimientos ni hacer que se detengan. Incluso puede llegar al punto de crear sentimientos de ansiedad, miedo, dolores de cabeza o náuseas cuando intentamos leer la Palabra o escucharla siendo leída.
Pensamientos compulsivos de suicidio o asesinato: Podemos oír cosas como: “Nadie te ama. Todos estarían mejor si te fueras. La vida es demasiado difícil. Dios no te ama.” Puede ser una lucha mantenerse con vida porque los pensamientos son tan abrumadores. Incluso podemos encontrarnos pensando en maneras de cometer suicidio aunque realmente no queramos estar pensando en eso. Es casi como si los planes en nuestra mente no fueran nuestros. O puede que realmente no queramos morir, solo no queremos vivir más porque el tormento es tan malo. También podemos tener pensamientos de lastimar a otros y tener sueños diurnos de herir o incluso matar a aquellos que nos han herido, rechazado, irrespetado o maltratado. Los pensamientos pueden ser muy violentos y gráficos por naturaleza y llenos de venganza. Incluso podemos sentirnos justificados en nuestros sentimientos por el dolor que nos han causado. Podemos tener pensamientos y oír voces que nos dicen que estamos justificados porque hemos sido heridos tan profundamente, o las voces pueden recordarnos constantemente cuánto la persona nos ha herido y agraviado.
Profundos sentimientos de amargura/odio hacia las personas: Esto podría incluir pensamientos y actitudes críticas hacia las personas sin razón alguna. Podríamos enojarnos fácilmente y estar listos para pelear cuando sentimos que se nos ha ofendido. También podría incluir tener estos sentimientos porque algo sucedió y simplemente no podemos superar los sentimientos. Incluso podríamos querer dejar ir los sentimientos negativos, pero simplemente no se van sin importar cuánto intentemos seguir adelante. Podríamos ofendernos fácilmente y tener dificultad para perdonar y superar la ofensa. También podríamos sentir la necesidad de contarles a otros y hacer que ellos también tomen la ofensa con nosotros. Podríamos sentirnos justificados en nuestras acciones basadas en nuestros sentimientos.
Pensamientos compulsivos: Estos son pensamientos que no se detienen, que están fuera de control y que nos llevan a sentirnos fuera de control. Tratamos de detenerlos, pero no se van, y son intrusivos y perturbadores hasta el punto de interferir con nuestra calidad de vida.
Deseo de derribar a otros: Esto incluye hablar palabras negativas y críticas sobre otros y a menudo conduce al chisme. También incluiría sentir una sensación de satisfacción cuando escuchamos a otros derribarlos también. La envidia y la contienda también podrían acompañar estos sentimientos. Podríamos sentir la necesidad de señalar las faltas de otros mientras ignoramos o estamos cegados a las nuestras. Nunca tenemos nada bueno que decir sobre los demás y no disfrutamos escuchar que otros sean hablados de manera positiva. Menospreciamos a otros para sentirnos mejor con nosotros mismos.
Manipular a otros: Puede que ni siquiera nos demos cuenta de que estamos haciendo esto, pero debemos pensar en cómo obtenemos las cosas que queremos de los demás y cómo tratamos a las personas que nos rodean. A menudo podemos sentirnos justificados en nuestras acciones si hemos usado la manipulación durante un período prolongado de tiempo para satisfacer nuestras necesidades. Podríamos pensar que simplemente es parte de quienes somos o ni siquiera reconocerlo por lo que realmente es. Sin embargo, si nuestro recurso habitual es la manipulación, un demonio podría ser la causa raíz. Este demonio también puede hacer que caigamos en ser manipulados, dominados y controlados por otros sin siquiera reconocer lo que está pasando. Es muy astuto y a menudo se disfraza como otra cosa, haciendo muy difícil verlo por lo que realmente es.
Aterrador sentimiento de culpa (incluso después de la confesión a Dios): Dios nos convence para atraernos a Él, pero los demonios nos condenan para alejarnos de Dios. Pondrán pensamientos en nuestra cabeza como: “Dios no puede perdonar ese pecado, Él no te perdonará, estás sin esperanza, estás demasiado dañado para Dios, y necesitas limpiarte antes de acercarte a Dios.” El objetivo final es hacernos huir de Dios con vergüenza y no volvernos hacia Él. Dios nunca nos alejará de Sí mismo, así que si lo que sentimos y escuchamos nos hace querer huir de Él, podemos estar seguros de que los pensamientos y sentimientos no vienen de Él.
Síntomas físicos: Esto podría incluir dolor, enfermedad física, enfermedad mental, confusión, problemas de sueño, aumento de peso, pérdida de peso, fatiga, desnutrición y problemas alimenticios. Incluso podríamos ir de médico en médico y aun así no tener diagnóstico ni tratamiento porque no pueden descubrir qué está pasando. Mateo 9:32; Mateo 12:22; Mateo 17:14–18.
Depresión profunda: Todo puede estar yendo bien en nuestras vidas, pero una nube de oscuridad nos rodea, y no podemos liberarnos. Puede sentirse como si estuviéramos siendo ahogados en un pozo de desesperación y simplemente no podemos ver la luz. La depresión puede sentirse como si nos estuviera estrangulando hasta el punto de causar dolor físico, y puede que no veamos ninguna salida. Los pensamientos de suicidio también pueden estar presentes.
Ira o furia violenta: Esto incluiría arrebatos de furia en los que perdemos la capacidad de controlarnos a nosotros mismos y nuestro temperamento. También incluye enojarse por las cosas más pequeñas, explotar sin razón, y también luchar con la agresión ya sea verbal y/o física. Puede que ni siquiera recordemos las cosas que decimos o hacemos cuando perdemos el control. Esto también incluiría incidentes de furia en la carretera.
Aterradora duda de salvación: Podemos escuchar voces y pensamientos que nos dicen que realmente no somos salvos, incluso cuando sabemos que lo somos, y pueden decirnos que hemos cometido el pecado imperdonable y que nuestra situación es desesperada porque ya no tenemos la capacidad de ser salvos. Podemos ser atrapados por el miedo de que vamos a morir e ir al infierno. También podemos quedarnos atrapados en el legalismo y en hacer buenas obras porque estamos tratando de ganarnos el camino al Cielo. Nunca sentimos paz en nuestro caminar con el Señor y nunca sentimos que podemos relajarnos porque siempre estamos en duda de si iremos al Cielo.
Ataques de pánico, ansiedad, miedo y/o fobias incontrolables o irracionales: Esta lista es muy larga, por lo que ni siquiera intentaré enumerarlas todas. El miedo y la ansiedad son grandes tácticas del enemigo, y a menudo crean tormento de esta manera. Como con muchos de los otros síntomas, no siempre son causados por demonios. Hay muchas condiciones médicas que pueden causar ansiedad, por lo que deben explorarse tanto las causas médicas como las demoníacas, y no debe pasarse por alto ninguna de las dos. También puede haber una combinación de ambas actuando al mismo tiempo.
Sueños horribles, pesadillas y/o terrores nocturnos: Los sueños pueden parecer muy reales y podemos despertarnos sintiendo que no podemos movernos, o podemos seguir viendo las imágenes de los sueños una vez que estamos despiertos. También podemos sentir que una fuerza invisible nos está sujetando y despertarnos con moretones o rasguños inexplicables. En mi opinión, muchas explicaciones de los terrores nocturnos suenan de naturaleza demoníaca.
Deseos sexuales anormales o pervertidos: A veces los demonios causan destellos de actos sexuales en nuestra mente, como si fuera una película reproduciéndose. Los fetiches suelen ser, si[14] no siempre, impulsados por demonios. Cualquier deseo sexual que sea de naturaleza antibíblica muy probablemente tiene una influencia demoníaca en su raíz.
Cuestionar la Palabra de Dios: Aun cuando sabemos que es verdad, simplemente no confiamos completamente en ella o no tenemos la capacidad de creerla. Queremos hacerlo, pero algo dentro de nosotros nos hace dudar de lo que estamos leyendo o escuchando. Podemos decir que creemos las palabras, pero en nuestro corazón realmente no lo hacemos. También podemos tener dificultad para creer en las promesas que leemos en Su Palabra y en Su bondad. Esto también puede llevar a dudar acerca de cómo estamos llamados a vivir y qué es realmente pecado. Podemos comenzar a tener una visión distorsionada de Dios que nos lleva a apartarnos de Él.
Trastornos del sueño o de la alimentación sin causa médica: Podemos tener dificultad para dormir o dormir demasiado. Los problemas alimenticios pueden incluir la incapacidad para comer, comer en exceso, adicción a la comida y trastornos alimentarios. Los demonios también pueden causar desnutrición y bloquear los nutrientes incluso cuando comemos.
Rebeldía y odio hacia la autoridad: Esto incluiría la incapacidad de someternos a Dios u otras formas de autoridad. También puede hacernos sentir enojo cuando somos corregidos y volvernos incapaces de ser enseñados. Podemos sentirnos justificados en nuestra falta de sumisión y sentir que no tenemos la capacidad de cambiar.
Fascinación/Atracción hacia lo Oculto: Por ejemplo—Halloween, casas embrujadas, fantasmas, psíquicos, cartas del tarot, horóscopos, brujería, vampiros, hombres lobo, magia, cartas de ángeles, prácticas de la Nueva Era, sanación por energía, sesiones espiritistas, astrología, signos del zodíaco, wicca, otras religiones falsas, etc. Podemos tener una fuerte curiosidad que nos atrae hacia lo oculto, y podemos verlo como una diversión inocente. También podemos sentirnos atraídos hacia libros, películas o juegos que incluyan los elementos mencionados y no entender que son demonios los que nos atraen hacia esas cosas.
Actividad criminal: La actividad podría incluir robo, consumo de drogas, violencia, pandillas, vandalismo, amenazas, etc.
Extrema baja autoestima/Odio hacia uno mismo: Aun cuando tratamos de trabajar en nuestros sentimientos y emociones, simplemente no podemos amarnos a nosotros mismos ni vernos como Dios nos ve. Nos sentimos diferentes e inferiores a todos los demás. Sentimos que otros no pueden amarnos y que no tenemos nada que ofrecer. Incluso podemos sentir que otros pueden ver lo inútiles que realmente somos, y esto puede causar que nos retraigamos cuando estamos en grupo. Sentimos que estamos tan profundamente defectuosos que otros pueden ver los defectos y no les agradamos por ello. Esto puede hacer que perdamos nuestro llamado de parte de Dios porque sentimos que no tenemos nada que ofrecerle a Él ni a los demás.
Confusión en el pensamiento: Esto podría incluir niebla mental, incapacidad para concentrarse y recordar cosas. También podría afectar la memoria al intentar recordar palabras, Escrituras y eventos pasados en nuestras vidas. También puede dificultar el pensamiento crítico y fácilmente interferir con nuestro nivel de funcionamiento cognitivo, lo cual puede llevar a frustración y vergüenza.
Distorsiones perceptivas: Ejemplos de las distorsiones son percibir enojo en otros cuando no está allí, ver solo juicio en la Palabra de Dios, torcer las palabras de otros y crear malentendidos. La ansiedad también puede causar los mismos síntomas, y la ansiedad puede ser de naturaleza demoníaca o provenir de un problema mental/médico.
Pensamientos violentos: Los pensamientos podrían estar dirigidos hacia nosotros mismos o hacia otros, incluso personas que amamos. Los pensamientos podrían ser muy perturbadores, pero no podemos hacer que se detengan.
Deseo de hacer lo correcto pero incapacidad de llevarlo a cabo: Podemos sentir que todo en nosotros intenta hacer lo correcto, pero simplemente no podemos hacerlo, aun cuando nos esforzamos al máximo. Hay ciertas áreas en las que simplemente no podemos obtener y/o mantener libertad. La atracción para volver al pecado es demasiado fuerte. Podemos dejarlo por un tiempo, pero sin importar lo que hagamos, siempre parece que volvemos a tomarlo de nuevo. Esto puede llevarnos a sentir desesperanza y a pensar que, sin importar lo que hagamos, no podemos cambiar, así que nos rendimos y dejamos de intentarlo.
Cambios repentinos de personalidad y/o actitud: Esto puede ser etiquetado como enfermedad mental severa, pero podría ser de naturaleza demoníaca. Podemos sufrir de cambios drásticos de humor que aparecen de la nada, sin razón aparente, y son repentinos y muy dramáticos, incluso al punto de hacernos sentir fuera de control.
Un semblante oscuro: Esto incluiría una mirada fría o vacía en los ojos y/o la incapacidad de hacer contacto visual. Hay ocasiones en que podemos mirar a las personas a los ojos y ver a los demonios mirándonos de vuelta. Esto también puede incluir cambios drásticos en el color de los ojos.
Mentir, exagerar o robar compulsivamente: Cuando hacemos estas cosas, a menudo nos quedamos preguntándonos por qué. Podemos querer detenernos, pero simplemente no podemos controlarnos, o podría ser lo opuesto: ni siquiera nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.
Pecados sexuales compulsivos: Masturbación, perversiones sexuales, fetiches, sexo prematrimonial, homosexualidad, abuso sexual, pedofilia, adicción a la pornografía y cualquier otra forma de adicción sexual entrarían en esta categoría.
Sueños sexuales: Podemos tener sueños sexuales recurrentes que se sienten muy reales, y las sensaciones permanecen incluso después de despertar.
Risa o llanto irracional: Los estallidos emocionales sin razón aparente pueden ser de naturaleza demoníaca.
Compulsión de lastimarse a uno mismo o a otros: Los demonios a menudo empujan a las personas a hacerse daño físico a sí mismas y/o a otros. Esto incluiría comportamientos de autolesión como cortarse, permitir que otros nos abusen físicamente y otros comportamientos de automutilación. También puede incluir un ciclo de sabotear nuestras propias vidas cada vez que las cosas comienzan a ir bien.
De repente hablar un idioma no conocido previamente: No me refiero al Espíritu Santo y al hablar en lenguas. Esto sería un idioma extranjero con el que no estamos familiarizados y se sentiría muy diferente a cuando el Espíritu Santo opera a través de nosotros. Este punto es difícil de explicar, pero cuando se escuchan demonios hablar en otro idioma, el vello de la nuca se eriza y sabemos inmediatamente que no proviene de Dios. Muchas veces pueden ser lenguas antiguas o idiomas específicos de nuestras líneas de sangre étnicas.
Reacciones al nombre y la sangre de Jesucristo: Los demonios a menudo se manifiestan cuando comenzamos a hablar el nombre de Jesús y/o a rogar la sangre de Jesús sobre nuestras vidas. No les gusta que se mencione Su nombre ni Su sangre. Pueden hacernos sentir ansiedad, dolor de cabeza y náuseas cuando se menciona Su nombre y Su sangre.
Inquietud extrema, especialmente en un ambiente espiritual: Esto incluye la incapacidad de permanecer quietos y/o concentrarse. Por ejemplo, podemos sentirnos inquietos cada vez que vamos a la iglesia. Nos levantamos y vamos al baño varias veces porque simplemente no podemos quedarnos quietos. También podemos comenzar a pensar en un millón de cosas diferentes cuando el ministro empieza a predicar. Todo menos el mensaje puede pasar por nuestra mente.
Lengua burlona e incontrolable, crítica hacia los demás, actitudes negativas: Podemos ver constantemente el mundo desde una perspectiva negativa y tener dificultad para ver algo bueno. También podemos hablar siempre de las cosas negativas en los demás y en el mundo que nos rodea en lugar de ver los aspectos positivos. Nuestro tono puede ser duro y cortante junto con las palabras que decimos. Podemos considerarnos realistas, pero en realidad somos negativos hasta el fondo.
Lenguaje y acciones vulgares: Podemos escuchar palabras vulgares en nuestra mente, y pueden ser palabras que nunca diríamos en voz alta, pero no podemos hacer que se detengan en nuestra cabeza. Aparecen de la nada y ni siquiera son la forma en que normalmente hablamos. Esto puede llevarnos a sentir vergüenza y culpa.
Pérdida de tiempo, desmayos o apagones mentales: Esto me sucedió por cortos periodos de tiempo porque le di a algunos demonios demasiado control. Lo hice porque me dijeron que eran parte de mi personalidad y que debía dejarles “expresarse” debido al diagnóstico de Trastorno de Identidad Disociativo. Mientras intentaba integrarme, los dejaba “expresarse” a través de mí sin tener idea de que realmente eran demonios. Si les damos una pulgada, se tomarán una milla sin importar nuestras intenciones. Podemos decir y hacer cosas de las que apenas recordamos. Es como vernos a nosotros mismos desde afuera, casi como si estuviéramos viendo la televisión. Estamos ahí, pero no completamente. A menudo puede ser etiquetado como disociación o desconexión de la realidad.
Somnolencia extrema en torno a cosas espirituales: Esto incluiría quedarnos dormidos en la iglesia y al intentar orar o leer la Biblia. No sería una situación de un solo incidente, sino un patrón que podemos mirar hacia atrás y reconocer fácilmente. Tenemos la capacidad de ver televisión durante horas, pero en el momento en que intentamos leer la Biblia u orar, luchamos por mantenernos despiertos.
Ataques a la identidad: El enemigo siempre intenta torcer quién Dios nos creó para ser. Esto puede darse en el área del género, la orientación sexual, la baja autoestima, el llamado, la carrera, los rasgos de personalidad, el carácter, etc.
Se oyen voces en la mente: Las voces a menudo se burlan, intimidan, acusan, amenazan o intentan negociar. Nunca dicen nada bueno ni nos dicen que hagamos algo útil.
Voces que se refieren a sí mismas en tercera persona: Si escuchamos voces que se refieren a sí mismas como nosotros/nos, es muy probable que sean demonios hablándonos. Por ejemplo: “No nos iremos, somos tus amigos, te ayudamos, te protegemos, nos necesitas, etc.”
Experiencias sobrenaturales: Ejemplos de estas experiencias incluyen movimiento o desaparición de objetos, ver sombras o personas moviéndose en nuestro hogar, sentir una presencia oscura, escuchar voces o percibir ciertos olores que no pertenecen al lugar. También podemos ver lo que parece ser un familiar o amigo cercano fallecido, y en ocasiones incluso pueden hablarnos. Eso se llama un espíritu familiar y es un demonio fingiendo ser el espíritu/fantasma de la persona. Puede incluso saber mucha información sobre nosotros y sobre el ser querido fallecido, pero eso es porque ha estado observando tanto al ser querido como a nosotros durante muchos años. Esta área puede incluir incluso al amigo imaginario de un niño. El niño puede describir lo que está viendo y oyendo, y fácilmente podemos pensar que solo es un juego y descartarlo, pero debemos prestar mucha atención y asegurarnos de que no sea un demonio interactuando con el niño. No hay límites de edad para que los demonios nos atormenten, y a menudo comienza en la niñez. Desde su perspectiva, cuanto antes puedan esclavizarnos, mejor.
Dolor sin explicación justificable: Podemos sentir que nos tiran del cabello, que nos pellizcan, golpean, o incluso podemos tener moretones sin explicación. También podemos tener dolores de cabeza, dolores de estómago y dolor en otras áreas del cuerpo sin razón aparente.
Interferencia temporal repentina con las funciones corporales: Un ejemplo incluiría la incapacidad para hablar o escuchar, un fuerte dolor de cabeza, y/o parálisis temporal.
Orgullo: Podemos oír voces internas que nos dicen cuán grandes somos, cuán inteligentes somos, y que estamos por encima o somos mejores que los demás. Las voces nunca señalarán a Jesús, sino que siempre apuntarán de nuevo a nuestra supuesta grandeza. También pueden hacernos sentir tristes cuando otros no ven cuán grandes somos y cuánto hemos logrado. Los demonios también pueden enviar a otros a nuestras vidas para inflarnos con halagos.
Esta lista no es completamente inclusiva y aun si tienes algunos de estos, puede que no estés demonizado. Si crees que eso es con lo que estás lidiando, deberías pasar tiempo en oración pidiéndole a Dios que te dé discernimiento. Muchas veces, tan pronto como empiezas a aprender acerca de la liberación, Dios comienza a revelar exactamente lo que necesitas para tu vida. Si has intentado consistentemente la oración, el ayuno, la disciplina, hablar la Palabra de Dios sobre tu vida y has usado las armas de guerra y solo ayuda un poco y regresa (simplemente no se rompe), es muy probable que necesites liberación.
También se deben considerar y descartar las condiciones médicas. Hay varias condiciones que pueden causar algunos de los síntomas anteriores. Por ejemplo, la falta de ciertas vitaminas/nutrientes, toxicidad, enfermedad de la tiroides, desequilibrio hormonal, demencia y muchas más pueden ser la causa raíz. También puede haber una combinación de causas raíz, lo que significa que necesitarás abordar cada una para caminar en total libertad y sanidad.
A continuación, quiero hablar sobre situaciones que son guerra espiritual, pero no demonización. Este tipo de guerra es de naturaleza demoníaca, pero es una lucha exterior. No está ocurriendo porque los demonios tengan un derecho legal sobre nuestras vidas, sino que es la guerra que enfrentamos en nuestras vidas porque los demonios quieren matar, robar y destruirnos. Juan 10:10. Nacemos en guerra espiritual, y no termina hasta que llegamos al cielo.
Cuando estamos enfrentando guerra espiritual debemos usar nuestras armas de guerra, y cuando lo hacemos, los ataques deben romperse. Aún pasaremos por temporadas de batallas, pero nuestras armas de guerra son efectivas. Las armas de guerra son la Palabra de Dios, ordenar verbalmente que los ataques se detengan en el nombre de Jesús, la oración, la alabanza y adoración, vestir toda la armadura de Dios, nuestra fe, el nombre de Jesús y la sangre de Jesús.
Por último, quiero hablar sobre los asuntos de la carne. La carne es nuestra vieja naturaleza carnal y pecaminosa. Es perezosa, pecadora, quiere lo que quiere cuando lo quiere, y siempre nos alejará de las cosas de Dios porque odia la disciplina. Tratamos con la carne a través de la disciplina, crucificándola, rindiéndola al Señor y ayunando.
Lucas 9:23 Y decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de Mí [como Mi discípulo], niéguese a sí mismo [dejando a un lado los intereses egoístas], y tome su cruz cada día [expresando disposición para soportar lo que venga] y sígame [creyendo en Mí, conformándose a Mi ejemplo en vivir, y si es necesario, sufriendo o tal vez muriendo por la fe en Mí].
Colosenses 3:5 Así que hagan morir y priven de poder los malos deseos de su cuerpo terrenal [con sus instintos sensuales y egocéntricos]: inmoralidad, impureza, pasión pecaminosa, deseo maligno y avaricia, que es [una especie de] idolatría [porque reemplaza su devoción a Dios].
Gálatas 5:24 Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa junto con sus pasiones y apetitos.
Muchas veces estamos tratando con más de una causa raíz de nuestros problemas. Por ejemplo, podemos estar demonizados, enfrentando guerra espiritual y también necesitar someter nuestra carne. Cuando tratamos con más de un problema debemos responder con disciplina, crucificando la carne, rindiéndonos a Dios, guerra espiritual y liberación.
No podemos expulsar la carne, y no podemos disciplinar a un demonio. Es importante llegar a la causa raíz de los problemas para saber cómo responder eficazmente.
Blessings,
Nichole Henson
Fullness of Joy Ministry

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